La Biología sintética en un horizonte de crisis económica y ecológica

Mesa Redonda: ¿Cómo moderar, regular, asesorar la investigación tecno –científica  ante la crisis ecológica y los imperativos económicos”

                          Celebrada el  17 de marzo de 2014, CCHS-CSIC

                                             Autor: Emilio Muñoz

La pregunta que formula la convocatoria de esta Mesa Redonda en este seminario sobre la biología sintética  en un contexto  complicado por las crisis que nos afectan y nos acechan es sin duda importante y los objetivos que en ella subyacen son asimismo relevantes pero sin duda diferentes. Para justificar y explicar esta declaración acudo en primer lugar al análisis semántico de los verbos que figuran en el título:

Moderar es hacer moderado o más moderado algo. Moderado es lo intermedio o no extremado, es decir aquello en lo que existe equilibrio o falta de exceso (en actuaciones personales). En términos más colectivos o sociales es que no haya extremismo: lo que influye  son las costumbres y por lo tanto estamos en el terreno de la práctica ética, es decir  bajo el ejercicio de la moral.

Regular  es someter algo  a regla, ajustando (procesos o productos) a ritmos  e/o  intensidad adecuados, deseados, uniformes. Es establecer las reglas  o en términos empresariales se aplica a reducir efectivos / objetivos para la necesidad de una empresa. Nos adentramos en el terreno de la política o del derecho.

Asesorar  es informar, aconsejar a alguien (persona o entidad) ,Se puede aplicar el reflexivo: asesorarse o informarse. En esta tarea es preciso incorporar y dar juego a los expertos, es decir  nos  acercamos a los campos de los conocimientos científicos y técnicos.

Este análisis revela que existen diversas dinámicas y dimensiones  que hay que aplicar,  a lo que  señala en la segunda parte del enunciado.: la investigación  tecno-científica (según  término querido a Javier Echeverría) y que en mi opinión es donde radica la importancia y el reto del tema planteado a la Mesa Redonda. Pero las acciones de moderar, regular, asesorar  la investigación científica y técnica se enfrentan a un condicionante: el peso de los imperativos económicos. Ante cuestiones complejas, con diferente agentes, acciones y factores, suelo acudir desde hace más de veinte años  a un concepto, tomado prestado de la biología de organismos y sistemas,  la ecología o  biología que estudia y analiza a los seres vivos en relación a su ambiente. Me refiero al concepto de ecosistema, por cierto que esta alcanzando cotas de mantra puesto que se aplica  a un número creciente de temas en los que  intervienen diversidad de actores (se habla del ecosistema de la innovación, del ecosistema de la rehabilitación de edificios, pero a pesar de la fuerza de la moda no se habla de ecosistema financiero  ni de  ecosistema político; ¿por algo será o no?)

La popular Wikipedia , lo define en términos biológicos como: un sistema natural que está formado por un conjunto de organismos vivos  y el medio físico  – yo añadiría también el medio químico- donde se relacionan. Un ecosistema es por lo tanto una unidad compuesta de organismos interdependientes que comparten el mismo hábitat. Y  puede ser tan distinto en dimensiones y complejidad como la Tierra o una charca

El concepto es especialmente interesante para comprender  el funcionamiento de la naturaleza  y multitud de cuestiones relacionadas con el entorno. Por ello como se comentaba hace un momento ha hecho fortuna en  este mundo mediático de uso recurrente a mantras( palabras que tienen poder psicológico o espiritual). Pero lo importante de este sistema biológico es que a diferencia de los sistemas físicos o cibernéticos, en un ecosistema hay un agente, un factor o elemento jerárquicamente determinante. En el ecosistema Tierra ese factor es el sol y en la charca, el agua sucia.

Voy a acudir a esta estrategia par avanzar en el análisis que se ha pedido en esta Mesa Redonda e identificar cual es el factor predominante. Para mí es el peso de los imperativos económicos porque estamos en una sociedad en la que predomina lo económico sobre cualquier otro elemento o factor y en  lo que mas se persigue y valora es el dinero. Este es prácticamente el único VALOR.

Incluso si desde la biología doy un salto de disciplina o campo científico y me incorporo al ámbito filosófico-histórico, tengo que referirme al contexto, concepto que para mí guarda muchas analogías con el concepto de ecosistema. En un contexto se dan un conjunto de circunstancias, y en el contexto actual: globalizado, dominado como se ha apuntado por el  valor del dinero y el dinero como valor, en el que lo financiero lo domina todo, de nuevo concluimos que lo que condiciona, lo que determina es el peso de los imperativos económicos. Hay en este modesto ejercicio analítico algo que valoro siempre desde el marco evolucionista en que me muevo: un proceso de convergencia evolutiva intelectual.

Por lo tanto es  en  (sobre) este factor donde hay que actuar y la actuación plausible y posible es la de regular. Una sencilla reflexión conduce a a estimar que difícilmente se puede moderar (aunque habría que intentarlo) o asesorar (algo más problemático y difícil a mi juicio). Al papel esencial de la regulación he llegado (de nuevo convergencia intelectual) a través del desarrollo e interacción de dos programas que son la base en la que se sustenta mi actividad analítica y divulgativa  desde 1992: uno de  “filosofía de la política científica”  y otro de “filosofía de la biología”.  De  las interacciones, hibridaciones,  entre ellos han surgido unas importantes conclusiones estratégicas: la necesidad de aproximarse a las cuestiones  que nos preocupan de modo holístico, interdisciplinario y evolucionista.

A consolidar y profundizar en estas ideas me ha ayudado enormemente estar implicado en la coordinación / dirección de las actividades de dos unidades de naturaleza esencialmente  innovadora tanto en sus planteamientos como en sus estrategias y desarrollos, y coincidentes en el momento de su origen que se sitúa entre 2006 y 2007.Una es la Unidad de Investigación en Cultura Científica  del CIEMAT (1ICC), generada en un entorno particular , que nace y funciona con un equipo reducido pero con orígenes académicos diferentes, y  que viene experimentando, a pesar de la modestia de los recursos implicados,  creciente impacto en el seno de la institución : un organismo  público de investigación ( OPI)  con campo de trabajo en energía y ambientes relacionados  y que cuenta con  una respetable  tradición e historia . La segunda es la Unidad de Emprendimiento Social, Ética y Valores en la Ingeniería (UESEVI) , igualmente nacida y funcionando con un equipo reducido, asimismo con orígenes académicos diferentes , con un claro componente intergeneracional. Y que, de nuevo a pesar de la modestia de los recursos y de lo sorprendente para los hábitos españoles del empeño (visión, misión y objetivos) viene acrecentando paso a paso su impacto en la institución, en este caso académica y no convencional. Las dos Unidades también vienen ganando, o mereciendo, atención en entornos más amplios.

Los factores más revelantes que han emergido de este proceso intensamente evolutivo y que han permitido dotarme de datos y armamentos discursivos (argumentos) para debatir, discutir sobre el peso de los imperativos económicos que nos azotan: la pluridiscipinariedad ( inter y trans), la cultura y la ética. Factores que  además permiten aplicar principios.

Para terminar este breve ensayo, una referencia a lo que encuentro problemático en la actuación y disposición de los científicos sociales y humanistas en el ecosistema o contexto en que vivimos actualmente: su ausencia de reacción ante la  desorbitada influencia y  poder de la   economía (la práctica o política : economy en inglés) como el campo  de  la ciencia económica( economics en inglés); su ensimismamiento científico; y su repliegue agresivo (¿ timidez o complejo?) ante las ciencias experimentales , en los momentos actuales de modo notorio ante la biología moderna o contemporánea.