Medicinas alternativas

MEDICINAS ALTERNATIVAS

Con esta engañosa denominación se designan una serie amplia y variada de procedimientos, supuestamente terapéuticos, sin ninguna demostración científica de su eficacia. Si decimos que la denominación es engañosa, se debe a que el término alternativo, según el Diccionario de la Real Academia Española[1], se define como “capaz de alternar con función igual o semejante” y obviamente, como hemos dicho, no es el caso. Hay una única Medicina, de base científica y una serie de prácticas, de carácter supersticioso sin ninguna relación con la Medicina, que con carácter tradicional, especulativo, místico, pseudocientífico o simplemente fraudulento, pretender “alternar” (medicina alternativa) o “complementar” (medicina complementaria), la Medicina. Estas práctica suelen practicarse por personas con ánimo de lucro, lo que constituye una estafa y/o con ánimo de obtener prestigio, influencia o simplemente ascendencia sobre ciertos grupos sociales. Suponen un peligro para el paciente, bien por hacer olvidar el tratamiento correcto o por ser directamente perjudiciales, al aplicarse sin conocimiento de la realidad patológica del paciente o hasta en algunos casos por toxicidad directa.

El trabajo más completo sobre el tema es el de Patricia Barnes y colaboradores[2] (2004) de los Centros para el Control y Prevención de las Enfermedades, del Ministerio de Sanidad y Servicios Humanos de EE.UU. (CDC). En él estudian el uso de las medicinas alternativas y complementarias por adultos americanos, mayores de 18 años, mediante 31.044 entrevistas personales, asistidas por ordenador.

Los resultados muestran que un 62% ha usado alguna terapia de este tipo en los últimos 12 meses, incluyendo la oración. Las 10 terapias usadas más frecuentemente fueron: la oración para la propia salud (43,0%), la oración de otras personas para la salud de uno (24,4%), los productos naturales (18,9%), ejercicios de respiración profunda (11,6%), participación en oraciones de grupo para la propia salud (9,6%), meditación (7,6%), quiropráctica (7,5%), yoga (5,1%), masajes (5,0%) y dietas (3,5%). Estas medicinas alternativas y/o complementarias (CAM) se usaron en combinación con la Medicina convencional en el 54,9% de los casos, pensando que podrían ser de ayuda y en el 50,1% por considerar interesante el probarlas.

Como podemos apreciar el uso de los diferentes tipos existentes de CAM: curación por redistribución de la energía corporal, homeopatía, ozonoterapia, medicina ayurvédica, naturopatía, quiropraxia, radiestesia, ozonoterapia, fitoterapia, dietética, la nueva medicina de Hammer (origen emocional del cáncer), terapia del ángel, cirugía psíquica, etc., están muy extendidos y son usados por un gran porcentaje de la población, enlazando con otras posturas en contra de la Medicina científica como son los movimientos antivacunas. Por otra parte, por el correo electrónico se reciben una serie de “consejos” o “recetas” de lo más pintoresca, para “curar” las más variadas dolencias o satisfacer ciertos “deseos”, de tipo orgánico.

Recientemente en España[3] se recogen los datos aportados por Joseph Lobera, investigador de la Universidad Autónoma de Madrid en su contribución al Estudio de percepción de la Ciencia de Fecyt que describe una gran confusión y desinformación en los usuarios de estas pseudoterapias, especialmente orientada hacia la homeopatía. Por otra parte se resalta la falta de acción de las autoridades sanitarias, como recoge Elena Campos, Presidenta de la Asociación para Proteger a los Enfermos de las Terapias Pseudocientíficas (APETP) y que como Jerónimo Fernández, responsable del Observatorio contra las Pseudociencias de la Organización Médica Colegial abogan por una información adecuada para luchar frente al problema.

Podemos preguntarnos ¿como es esto posible?. Para tratar de acercarnos a una respuesta, debemos considerar que la Medicina científica, la Ciencia Médica es de aparición muy reciente y que desde que se llevan a cabo los descubrimientos que conducen a su avance, hasta que son aceptados por los propios médicos, pasa también un considerable lapso de tiempo. Por otra parte, el acceso más o menos generalizado a la Medicina es reciente también. Todo ello contribuye a la persistencia de creencias atávicas que nos seducen y psicológicamente nos esclavizan hacia estas conductas totalmente irracionales y dañinas.

Recientemente no obstante, profesionales de la Medicina China y de la Medicina Occidental están diseñando y llevando a la práctica, ensayos clínicos conjuntos para someter en estudios comparativos la eficacia relativa frente a determinadas dolencias. Se están llevando a cabo en diversas Universidades con objeto de comprobar la eficacia de algunas pretendidas prácticas terapeúticas, constituyendo la única vía de validar científicamente ciertos procedimientos terapéuticos.

[1] Real Academia Española. (2014). Diccionario de la Lengua Española. 23 ed., Madrid.

[2] Barnes, P. et al. (2004). Complementary and Alternative Medicine Use Among Adults: United Status, 2002. CDC. Advance Data from Vital and Health Statistics, nº 343, May 27, 2004.

[3] Salas, J. El primer CIS sobre pseudoterapias revela una preocupante desinformación de los españoles. El País. Ciencia, 17 ABR 2018.