ORIGEN DE LAS MEDICINAS ALTERNATIVAS (II)

Autor: Rafael Nájera Morrondo

  “The Cow-Pock or the Wonderful Effects of the New Inoculation” por la Sociedad Anti-Vacuna. J. Gillray, 1802. The Wellcome Library nº 11.752 i. Representa a Jenner vacunando pacientes en el Hospital de Inoculación de St. Pancras y la aparición de pequeñas vacas en los vacunados

En Medicina, como en la mayor parte de las actividades humanas, es difícil acertar con la solución de un problema, sin conocer las causas. En el caso de la medicina, sin conocer la etiología y mejor aún, la etiopatogenia, esto es, la causa y los mecanismos por los que se produce la enfermedad es difícil poder aplicar un tratamiento racional.

Como comentábamos en el primer artículo (Origen de las Medicinas Alternativas) la especie humana y aún los homínidos precursores, desde la más remota antigüedad, al experimentar esa falta de “normalidad o equilibrio”, (en inglés dis-ease), por ejemplo, dolor, inflamación, picor, ansiedad, etc. ha venido diseñando y realizando diversas intervenciones, tratando de aliviar los síntomas que le molestaban o desagradaban, tratando de razonar interviniendo sobre las causas de la misma.

Desde tiempos remotos, con el nacimiento de las religiones y el concepto del pecado, la enfermedad se interpretaba como un castigo de los dioses, por lo que se diseñaron una serie de mecanismos para aplacar su ira y mejorar o curar el cuerpo y la mente, los sacrificios, las penitencias, la oración, “medicina alternativa” que perdura hasta hoy y que como vimos tiene muchos seguidores.

Al ir acumulándose diferentes observaciones relacionadas con la salud, se van a ir incorporando otras actuaciones: saumerios para purificar el aire, con incienso, vainilla, coco, jazmín, etc. aplicados a lugares cerrados con acúmulo de personas, como en las iglesias y otras aglomeraciones. En algunas religiones la pureza trasciende al cuerpo y por tanto las abluciones son parte del proceso de purificación promotora de salud.

Todo ello va a ir acumulando a lo largo de los siglos un conjunto muy variado de prácticas sanatorias, base de la medicina tradicional, según las distintas culturas. Podríamos decir que esto es lo que constituye la medicina practicada por toda la población y la Medicina Científica, sería la Medicina alternativa, la que trata de abrirse camino en una serie de prácticas milenarias. De ahí que la “educación para la salud”, para educar a la población en la medicina científica, debería constituir una prioridad considerada y promovida por todas las autoridades sanitarias. Sin embargo, no es asumido por la mayor parte de los sistemas sanitarios, con lo que las viejas (y a veces nuevas) prácticas se mantienen. Hay que asumir que las actuaciones cotidianas de la humanidad están en gran manera basadas en supersticiones y creencias no racionales, por lo que también se exteriorizan en el terreno de la salud y de la medicina.

Por otra prte, cuando la medicina se populariza, surgen los remedios milagrosos, promovidos por desaprensivos con ánimo de lucro, como los casos citados en los artículos anteriores de Morinson y Swanson, que hicieron grandes fortunas con sus elixires. El propio Jenner promocionaba un elixir y cuando aparece la vacuna antivariólica, fueron varias las disputas documentadas, tanto en Europa como en América por la aplicación de la misma y sus beneficios económicos para sus practicantes[1]. Conviene recordar que cuando Jenner descubre la vacuna antivariólica fue a su vez objeto de mofas y sarcasmos, como podemos apreciar en la caricatura de Gillray de 1802, reproducida en este artículo.

Como se puede apreciar, los movimientos anti-vacunas son tan antiguos como las propias vacunas.

[1] Nájera, R. (2018). El Instituto de Salud Carlos III en el marco de la evolución de la Salud Pública. Ediciones Instituto de Salud Carlos III. Madrid (en prensa).