Presentación

La Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) surge entre otros motivos para revindicar el cumplimiento del mandato del Artículo 44 de la Constitución Española por el cual los poderes públicos tienen la obligación de promover la ciencia y la investigación científica en beneficio del interés general. También para facilitar el cumplimiento en nuestro país de la directiva del Artículo 27 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos por la cual toda persona tiene derecho a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten. Para lograr estos objetivos, tan necesarios para la creación de una sociedad más justa y democrática que disfrute de un estado de bienestar sostenible, es necesario trabajar en la relación Ciencia y Sociedad, facilitando que exista entre ellas un proceso de inmersión bidireccional. El cómo lograrlo requiere de un debate profundo a todos los niveles que incluya desde el personal de base de la comunidad científica a aquellos en sus puestos de liderazgo. Pero también requiere de un debate transversal, implicando a muchos otros actores en la sociedad del ámbito de la educación, de la sanidad, de las nuevas tecnologías, de la industria, de la protección medioambiental, etc., y naturalmente del ámbito político. La existencia de una plataforma trasversal e independiente que facilite estos debates tan necesarios es fundamental y con esta idea nace la AEAC. Las iniciativas concretas están todavía por definir y su definición será un proceso colectivo. A continuación se sugieren, a modo de ejemplo, una serie de temas que sería de interés desarrollar.

La existencia de un nivel adecuado de inversión pública en investigación científica que esté de acuerdo con el potencial económico del país. La inversión pública en I+D atrae a la inversión privada y un sector fuerte de I+D, que incluya una apuesta importante por la investigación básica, puede contribuir de forma importante al crecimiento de la economía, como lo demuestra la correlación positiva entre inversión en I+D y el crecimiento del Producto Interior Bruto. La I+D es un sector necesario para cambiar el modelo productivo a uno que esté basado en la generación de conocimiento y sea menos vulnerable a crisis económicas. Por tanto, no se trata tan sólo de que el país no se quede atrás en términos de producción científica y de generación de conocimiento, sino también de futuro crecimiento económico.

La existencia de un nivel estable de financiación en investigación científica. España ha seguido tradicionalmente una política cíclica de inversión en I+D, invirtiendo en tiempos de bonanza pero disminuyendo significativamente la inversión en épocas de crisis económicas. Esta política cíclica ignora no sólo la contribución del sector de la I+D al crecimiento de la economía, sino también de que existe un desfase de varios años: por ejemplo, por cada $1 de inversión pública en el Instituto Nacional de Salud de EEUU, el retorno a la industria es de $8 después de 8-10 años. Es necesaria una visión a medio y largo plazo que asegure una financiación pública en I+D que sea estable en el tiempo y esté libre de ciclos políticos y económicos porque los frutos de la actividad investigadora pueden tardar generaciones en madurar y si no sembramos hoy no tendremos las herramientas necesarias para afrontar los retos del mañana.

La defensa de la investigación básica. En un “Estado innovador” como los Estados Unidos, más de la mitad de su crecimiento económico se debe a la innovación arraigada en la investigación básica financiada por el gobierno federal.  La investigación aplicada no es más que la aplicación de la investigación básica y no se limita a investigación con impacto en el mercado a corto plazo. Estas no son más que frutos de una rama baja del intrincado árbol de la investigación. A pesar de que en algunos casos las semillas de estos frutos pueden germinar en nuevos conocimientos fundamentales, socavar la investigación científica básica mata lentamente las raíces del árbol. El sector público tiene gran responsabilidad en el mantenimiento de la investigación básica porque en muchos casos es el único que puede permitirse los riesgos inherentes a esta actividad.

El mantenimiento de un personal científico cualificado que permita el progresivo relevo generacional en las instituciones públicas de investigación y el despegue de la innovación en el sector privado. En España, el porcentaje de la población activa dedicado a I+D está por debajo de la media de la Unión Europea y lejos de sus motores económicos. Esta situación se ha agravado en los últimos años debido a la importante perdida de personal científico provocada por la reducción del empleo público en centros de investigación y universidades y la falta de oportunidades en el sector privado. Las generaciones más jóvenes han sido las más afectadas y esto ha contribuído a empeorar el problema del envejecimiento de las plantillas científicas. La formación de personal científico precisa de recursos y de tiempo y su pérdida no solo supone una pérdida de inversión pública sino que contribuye a la creación de un nuevo déficit: un déficit en tecnología, innovación y descubrimiento.

La contribución a la adaptación de los programas de formación de personal científico y técnico de todos los niveles a las necesidades cambiantes de la actividad científica y de la sociedad. La actividad científica está cambiando y ha pasado de desarrollarse en un contexto de escasez de datos científicos a uno en el que existe una ingente cantidad de ellos. El cuidadoso análisis de estos datos y el desarrollo de la metodología y del software necesarios para analizarlos y para permitir que puedan ser reutilizados por otros investigadores, hacen necesarios cambios en la formación de los investigadores y en la forma en la que realizan su trabajo. Por otra parte, más allá del sector de la I+D, existen otros sectores que de manera creciente precisan de trabajadores con un grado intermedio de preparación científica y técnica. Esto hace necesario adaptar los programas de formación de nivel intermedio a estas necesidades cambiantes de la sociedad para facilitar el despegue de estos sectores y la creación de empleo cualificado.

La contribución al desarrollo de una estrategia que permita que la ciencia sea más reproducible, fiable, transparente y llegue a más gente. En esta nueva era de abundancia de datos, se acrecienta la necesidad de que la ciencia sea más abierta, en términos del libre acceso a los resultados científicos, a lo datos y a la metodología y al software desarrollado para analizarlos. Pero para lograr estos objetivos es necesario hacer cambios en la infraestructura de investigación, en los métodos de comunicación científica, en las metodologías de gestión y de evaluación de la ciencia, y en los programas de formación, ya que todos ellos fueron desarrollados en un contexto de escasez de datos. La comunidad científica ha de jugar un papel clave en el desarrollo de una estrategia en España para adaptar su sistema de investigación a esta nueva realidad. Solo así se logrará reivindicar de forma eficiente la necesidad de que exista el compromiso político y de financiación tanto pública como privada necesarios para lograr estos objetivos.

La promoción de cambios en el sistema de gobierno de las instituciones científicas y de los organismos de gestión científico-técnicos. En los organismos públicos de investigación y universidades la contratación de personal está supeditada a la aprobación anual de la Oferta Pública de Empleo, lo que impide la planificación de recursos humanos y la elaboración de planes estratégicos realistas. Esto mina la competitividad del sistema público y contribuye a un uso no óptimo de los recursos. Otro problema del actual sistema de gobernanza es la enorme burocracia que lastra todos los procesos administrativos relacionados con la investigación, (de contratación, de abastecimiento, de evaluación, etc.), que causan pérdidas en los de por si escasos fondos nacionales y europeos. Es necesario realizar cambios para que la administración esté al servicio del investigador y para que la gobernanza se base en los principios de autonomía, gestión flexible y evaluación y rendición de cuentas con criterios homologables internacionalmente. También para que se respete la cadencia de las convocatorias de financiación y recursos humanos, que en los últimos años han sufridos retrasos sistemáticos y ha afectado negativamente al desarrollo de la actividad investigadora.

El aumento del impacto del sector de la investigación científica en el incremento del bienestar social y en la disminución de la brecha de bienestar y de oportunidades.  El sector de la I+D no sólo contribuye al crecimiento del Producto Interior Bruto sino que puede y debe contribuir al crecimiento de otros índices socioeconómicos que mejor reflejan el bienestar social, como el Indice de Progreso Social, que tiene en cuenta un amplio rango que aspectos sociales, medioambientales, de sostenibilidad y de igualdad de oportunidades, entre otros. Es necesario incorporar a la ciencia el objetivo de contribuir a la mejora de estos aspectos para disminuir, y no aumentar, la brecha de bienestar de los ciudadanos. No sólo es un imperativo moral sino que además la desigualdad limita el beneficio que el progreso científico puede aportar a la economía.

Exigir una política basada en la evidencia. Para lograr el aumento del impacto del sector de la investigación científica en el incremento del bienestar social es necesario aumentar la presencia de la ciencia en la política, no sólo a nivel de asesoramiento sino de definición de la agenda política. También es fundamental mejorar la formación científica de los ciudadanos. Esto requiere reconsiderar los métodos de educación científica, incluyendo los correspondientes a las edades más tempranas, para lograr que no se limiten a ofrecer un cuerpo incuestionable de conocimiento científico, sino de que los ciudadanos desarrollen un pensamiento crítico basado en la evidencia, clave de la actividad científica, que les permita ser más exigentes, menos manipulables y estar mejor informados.

Promover las actividades de divulgación dentro de la comunidad científica. Un aspecto importante de la integración de la ciencia en la sociedad, y del desarrollo de un pensamiento crítico basado en la evidencia entre la ciudadanía, es la divulgación, porque los nuevos descubrimientos científicos pueden inspirar, principalmente en las nuevas generaciones, un acercamiento a la ciencia. Para ello, es importante promover las actividades de divulgación dentro de la comunidad científica e incluirlas en los programas de formación y de evaluación, así como fomentar la colaboración de científicos y divulgadores.