Sobre la ola revisionista de los artículos científicos y el caso concreto del Dr. Carlos López Otín

Hoy os acercamos un artículo de opinión de Alberto Morán, vocal de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y responsable de contenidos, sobre la ola revisionista de artículos científicos publicados por distintos autores, entre ellos el Dr. Carlos López Otín, y la persecución mediática que se genera a partir de fallos detectados en los mismos.

LOS HECHOS

Desde hace aproximadamente dos años se están poniendo en duda algunos trabajos del Dr. Carlos López Otín. Ello ha llevado a la retirada de un artículo de Nature Cell Biology y de ocho artículos publicados entre 2000 y 2007 en Journal of Biological Chemistry. También, recientemente, la revista Nature le ha retirado el premio de Mentor en Ciencia que le concedió en 2017, por problemas en las imágenes en 18 artículos (se revisaron un total de 92). Ya en el momento de la concesión, llegaron a la revista miles de tuits (anónimos, por supuesto), en los que se pedía que no se le concediera. Por cierto, nadie ha explicado muy bien la razón que lleva a retirar un premio al trabajo realizado como mentor como consecuencia de hallar “problemas en imágenes en artículos”.

Entre medias, a mediados de 2018, hubo una extrañísima infección en el bioterio donde su grupo de investigación tiene a los ratones con los que trabajan. Tan extraña que hubo que sacrificarlos a todos. Más de 5.000 ratones. ¿Casualidad?

Todo esto ha desatado una serie de comentarios, memes y demás en redes sociales y blogs, que son profundamente maleducados e inapropiados y censurables, pero a los que quizás no hay que dar mayor relevancia que a lo que se dice en una barra de bar a las dos de la mañana…

¿ES UN CASO AISLADO?

Lamentablemente no. Si visitamos la web que supuestamente vela por “la buena ciencia” o alguna otra similar (no las quiero citar, para no dar más publicidad a algo que considero absolutamente deleznable), podemos encontrar casos similares. En todos se sigue el mismo esquema, con científicos de todo el mundo, europeos, estadounidenses, japoneses…

La secuencia de los hechos, muy resumida, es como sigue.

1.            Una plataforma, en la que personas anónimas revisan de manera minuciosa artículos de investigación, busca fallos o manipulaciones en artículos de un autor en concreto.

2.            La web de “la buena ciencia” recoge esta información y la publica (con el tono maleducado y faltón que le caracteriza).

3.            Se amplifica por redes sociales, con tuits y retuits, muchos anónimos.

4.            Se hacen llegar estos comentarios de forma masiva a las revistas científicas, con presiones constantes afirmando que no pueden permitir ese “fraude científico”.

5.            La revista lo revisa y decide retirar los artículos.

¿EN QUÉ CONSISTE ESTA REVISIÓN DE ARTÍCULOS?

La ciencia intenta encontrar respuestas. A veces se equivoca y a veces los científicos cometen fraude. Pero tiene un mecanismo de control bastante peculiar, que es la revisión entre pares. Es decir, los científicos se revisan unos a otros. Es un proceso continuo que hace que la ciencia, y con ella la sociedad, vaya avanzando.

Pues bien, en el momento actual esta corriente revisionista nada tiene que ver con ello. No tratan de buscar errores de concepto, hipótesis, teorías o conclusiones equivocadas, lo cual sería muy loable y efectivamente beneficioso para la sociedad. No. Solo se trata de buscar la mínima pega que se pueda encontrar en un artículo para desacreditar a su autor. En ningún momento veréis en todas estas páginas una argumentación científica sobre las conclusiones de los trabajos.  Además, esta revisión es realizada por aficionados anónimos.

Veamos exactamente qué es lo que está pasando:

  • Se están revisando artículos pasados, algunos publicados hace 20 años o más.
  • La revisión no se atiene a criterios, digamos conceptuales, sino meramente formales. Es decir, en la mayoría de los casos lo que se está revisando son imágenes. Por poner un ejemplo relativamente conocido y ajeno al mundo de la ciencia: el fotógrafo John Filo realizó la foto que vemos debajo durante los disturbios de la universidad de Ken State. Esa foto le valió el premio Pulitzer. Como vemos, la foto está manipulada: se ha eliminado un poste que, según el editor “podía suponer una distracción”. Bien. Nos puede parecer feo. Incluso poco ético. Pero no invalida en absoluto el mensaje que aporta la foto sobre el dramatismo de la situación.
  • La revisión de estas imágenes de artículos científicos se está haciendo con criterios actuales sobre artículos que tienen un par de décadas. Hace veinte años las revistas te exigían una foto representativa del experimento y que además fuera “bonita”. Esto suponía que no podía tener ruido de fondo, que no podía haber manchas, que los carriles de los blots debían ser perfectamente lineales, etc… y todo el que ha trabajado en un laboratorio sabe que la mayor parte de los experimentos no salen “bonitos” o “de foto”.
  • En la mayoría de los casos se trata de artículos que llegaron a conclusiones científicas plenamente refrendadas con el tiempo por otros trabajos del resto de la comunidad científica.

Un caso, para demostrar que esto está realmente sucediendo. Hace poco me comentaba un antiguo compañero de departamento que hace solo unos meses “nos contactaron de una revista porque una de mis figuras de un artículo de hace 14 años parecía manipulada. Menos mal que lo guardo todo y tenía copias digitales de los films de aquella época (en la cual cortar bandas en los western blots era algo normal). Si no llego a tener las imágenes originales digitalizadas, ¿qué hacen? ¿me quitan el artículo? Es el que más citaciones tiene de los que he publicado”. Imaginen el daño que puede hacer esto a una carrera científica. Y no, no todo el mundo es como mi compañero, que guarda todo desde hace quince años…

¿POR QUÉ SE HACE ESTO?

Bien, la respuesta no la tengo. Hay muchas teorías: gente mediocre llena de envidia, exinvestigadores en paro o que salieron mal de la carrera científica, antisistemas de la ciencia o incluso gente que realmente piensa que esto se hace por el bien de la ciencia. Como digo, desconozco la respuesta, así que mejor no especular.

SOBRE LAS REVISTAS

El papel de las revistas científicas lleva unos cuantos años puesto en cuestión por asuntos que no son objeto de este artículo. Pero en este caso en concreto su actuación es, cuando menos, extraña.

Cuando la revista es informada de estas manipulaciones, se pone en contacto con los autores para pedirles los experimentos originales. No es raro que los autores no los tengan (aunque debería guardarlos, pero claro, no es tan fácil guardar TODO de los artículos de hace veinte años). Si los firmantes no tienen esa documentación, generalmente retiran el artículo. Da igual que los autores se ofrezcan a validar de nuevo las conclusiones con experimentos. Lo retiran. En general se trata de artículos cuyas conclusiones están refrendadas por trabajos posteriores y ya forman parte del cuerpo del conocimiento. ¿Tiene sentido que la revista no acepte la nueva validación? ¿Por qué reaccionan de una manera tan exagerada? Preguntas sin respuesta.

A MODO DE CONCLUSIÓN

Para establecer la conclusión, vamos a tomar unas cuantas hipótesis y en función de ellas concluiremos:

  1. Alguien manipula los RESULTADOS de un artículo. CONCLUSIÓN: es obviamente un fraude científico que saldrá a la luz rápidamente, en cuanto nadie sea capaz de replicar esos resultados. Es éticamente reprobable y su carrera debe ser penalizada de algún modo. Creo que esto no es opinable.
  2. Alguien manipula algún aspecto accesorio de un artículo, de manera consciente. CONCLUSIÓN: es éticamente reprobable, pero si lo esencial del artículo es correcto y sólido ¿se le debería vilipendiar y lapidar en plaza pública? Según mi opinión no. Si acaso un “eso no se hace y si lo vuelves a hacer te sanciono”.
  3. Tenemos un artículo con manipulaciones accesorias, como en el punto anterior. Estas se han realizado por uno de los firmantes, sin el conocimiento del autor principal.  CONCLUSIÓN: el autor principal no ha ejercido de manera totalmente correcta su responsabilidad. Carece de mala fe, pero ha errado. Según mi opinión, estamos en un caso análogo al anterior o incluso más ligero.

En resumen. Lo que importa es la solidez de los estudios, no si la imagen que saco en la revista es bonita o no. Retirar un artículo es algo muy grave en la carrera de un investigador que solo se debería hacer en casos claros de FRAUDE científico, es decir, en caso de que se inventen resultados. Y, aun así, en ningún caso se debe arrastrar a una persona por el barro, haciendo todo tipo de comentarios ofensivos (y falsos) sobre esferas absolutamente personales e íntimas.

Usted que me lee ¿es absolutamente íntegro en su trabajo? ¿Jamás ha cometido algo que se saliera de las normas? Si la respuesta, íntima, solo para usted es que sí lo ha hecho ¿qué le parece si lo sacamos a la luz y le humillamos y vilipendiamos, espiando incluso las redes sociales de sus familiares para mofarnos también de ellos? Una sociedad con un mínimo de ética nunca caería en esto.

INFORMACIÓN ADICIONAL

Colaboradores anónimos de PubPeer y autores de webs supuestamente dedicadas a velar por la integridad de la ciencia, como Elisabeth Bik o Leonid Schneider han realizado una revisión exhaustiva y sistemática de los 500 artículos de López-Otín, así como de muchos artículos de sus colaboradores en los que él no aparece como coautor. Según estos colaboradores, han encontrado imágenes manipuladas en 23 artículos (4,6%). Recordemos que se han retirado nueve artículos en total (1,8%). Estas webs han solicitado a los editores de las correspondientes revistas que retiren los otros 14 artículos (6 de ellos en JBC). Sin embargo, desde esas revistas les han contestado que no hay indicios suficientes para proceder a la retirada.

Sobre los artículos retirados:

El doctor Carlos López-Otín ha publicado 53 artículos en la revista JBC, solo 8 de ellos han sido retirados por manipulación de algunas imágenes. No hay constancia de otros defectos metodológicos en dichos artículos. Los artículos son los siguientes:

1. Elena Llano, Alberto M. Pendás, …, Carlos López-Otín, “Dm1-MMP, a matrix metalloproteinase from Drosophila with a potential role in extracellular matrix remodeling during neural development,” The Journal of Biological Chemistry 275: 35978-35985 (2000), doi: 10.1074/jbc.M006045200.

Retirado por manipulación de las figuras 3 y 5A.

El artículo ha sido citado más de 90 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

2. Santiago Cal, José M. Argüelles, …, Carlos López-Otín, “Identification, Characterization, and Intracellular Processing of ADAM-TS12, a Novel Human Disintegrin with a Complex Structural Organization Involving Multiple Thrombospondin-1 Repeats,” The Journal of Biological Chemistry 276: 17932-17940 (2001), doi: 10.1074/jbc.M100534200.

Retirado por manipulación de las figuras 5B y 5C.

El artículo ha sido citado más de 70 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

3. Gloria Velasco, Santiago Cal, …, Carlos López-Otín, “Matriptase-2, a Membrane-bound Mosaic Serine Proteinase Predominantly Expressed in Human Liver and Showing Degrading Activity against Extracellular Matrix Proteins,” The Journal of Biological Chemistry 277: 37637-37646 (2002), doi: 10.1074/jbc.M203007200.

Retirado por manipulación de las figuras 6 y 8.

El artículo ha sido citado más de 140 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

4. Guillermo Mariño, José A. Uría, …, Carlos López-Otín, “Human Autophagins, a Family of Cysteine Proteinases Potentially Implicated in Cell Degradation by Autophagy,” The Journal of Biological Chemistry 278: 3671-3678 (2003), doi: 10.1074/jbc.M208247200.

Retirado por manipulación de las figuras 3 y 4.

El artículo ha sido más de 170 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

5. Víctor Quesada, Luis M. Sánchez, …, Carlos López-Otín, “Identification and characterization of human and mouse ovastacin. A novel metalloproteinase similar tohatching enzymes from arthropods, birds, amphibians, and fish,” The Journal of Biological Chemistry 279: 26627-26634 (2004), doi: 10.1074/jbc.M401588200.

Retirado por manipulación de la figura 4.

El artículo ha sido citado más de 60 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

6. Araceli Díaz-Perales, Víctor Quesada, …, Carlos López-Otín, “Identification of Human Aminopeptidase O, a Novel Metalloprotease with Structural Similarity to Aminopeptidase B and Leukotriene A4 Hydrolase,” The Journal of Biological Chemistry 280: 14310-14317 (2005), doi: 10.1074/jbc.M413222200.

Retirado por manipulación de las figuras 4A y 4B.

 El artículo ha sido citado más de 30 veces. 

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

7. Araceli Díaz-Perales, Víctor Quesada, …, Carlos López-Otín, “Identification and Characterization of Human Archaemetzincin-1 and -2, Two Novel Members of a Family of Metalloproteases Widely Distributed in Archaea,” The Journal of Biological Chemistry 280: 30367-30375 (2005), doi: 10.1074/jbc.M504533200.

Retirado por manipulación de las figuras 4 y 5A.

El artículo ha sido citado más de 25 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

8. Guillermo Mariño, Natalia Salvador-Montoliu, …, Carlos López-Otín, “Tissue-specific autophagy alterations and increased tumorigenesis in mice deficient in Atg4C/autophagin-3,” The Journal of Biological Chemistry 282: 18573-18583 (2007), doi: 10.1074/jbc.M701194200.

Retirado por manipulación de la figura 1C.

El artículo ha sido citado más de 300 veces.

Los autores aclaran que sus resultados y conclusiones han sido replicados de forma independiente por trabajos posteriores.

Como se puede ver si se entra en los links, las manipulaciones se realizaron en los controles, beta actina y demás. ¿Feo y mal hecho? Totalmente. ¿Invalida el corpus científico? Para nada. Casi todos los artículos son descubrimientos de nuevos genes de la familia de las proteasas. Años después esos genes siguen existiendo y están en el lugar en el que se describieron y dan lugar a proteínas que tienen (entre otras) las actividades que ellos describieron.

Artículo retirado en Nature Cell Biology:

Clara Soria-Valles, Fernando G. Osorio, …, Carlos López-Otín, “NF-κB activation impairs somatic cell reprogramming in ageing,” Nature Cell Biology 17: 1004-1013 (2015), doi: 10.1038/ncb3207.

Retirado por manipulación de la figura 8B y de las figuras de la información adicional (Supplementary Figures SF 1E, 6E, 8B, 8C y 8D).

El artículo ha sido citado más de 50 veces.

Los autores se reafirman en su creencia de que sus conclusiones y resultados son válidos.

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