Diario de un Consejero de Ciencia. Semana 2.

Por Borja Sánchez.

Puedes consultar entradas anteriores de este diario haciendo clic aquí.

Buena me la habéis liado :). No estoy acostumbrado a que lo que escribo lo lea tanta gente, así que no me dejáis más remedio que seguir escribiendo este diario. No me cabe duda que seguir contando curiosidades de mi inmersión en una Consejería será orgullo y regocijo para todas aquellas personas que me acusan de no dedicarme en cuerpo y alma a la consejería: si vuestra carrera profesional (si es que la tenéis) no os ha enseñado a ser eficientes, ce n’est pas mon souci. Creo sinceramente que lo que cuente aquí puede ser de un valor incalculable para futur@s científic@s que quieran probar a entrar en un Gobierno; y a mí me cuesta tomar cuatro notas todos los días y escribir una hora los domingos. Lo dicho, es una mera cuestión de eficiencia.

Algo que me pregunta la gente es cómo saber si se puede llevar adelante una Consejería de Ciencia no habiéndose dedicado antes a la política o a la gestión. He estado dándole vueltas esta semana, y una forma de saberlo podría ser que previamente os dedicáseis durante un tiempo razonable (al menos dos años, y de forma altruista) a elaborar un programa electoral de ciencia y tecnología en el seno de la ejecutiva regional de un partido (no tiene por qué ser al que yo pertenezco). Si sois capaces de combinarlo con el trabajo del laboratorio y no bajar vuestro rendimiento… seréis capaces de echar a andar una Consejería, os lo aseguro.

Antes de meterme en harina, quería recordar que si publico esta suerte de hebdomadario es gracias a la AEAC, ya que ser socio me permite publicar en su web. Por cierto no soy nuevo ni mucho menos en estos lares, aquí os dejo alguna entrada antigua de mi puño y letra (a poco que rasquéis encontraréis más):

La margarita no es una flor
Diseccionando el virus del ébola
Nuevos tiempos de ciencia y de política
¿Dónde ha quedado la política científica?

Esta semana ha sido rara porque si ya éramos pocos en Consejería, mucha gente se ha ido quedando de vacaciones. Era muy importante que mi llegada no supusiese cambiarle los planes a nadie, así que lo mínimo que podía hacer era respetar las vacaciones que el personal ya había reservado. Tengo la suerte de haber comenzado en agosto: no es precisamente un mes de mucha carga de trabajo en la administración lo que me ha permitido que esta semana haya podido hacer de “chico para todo”. Pero en pocos días la situación se irá normalizando. Mañana comenzarán la Secretaria General Técnica (SGT, Bea) y la Jefa de Gabinete (JG, Vero). Ambos perfiles son muy importantes, la SGT porque será la encargada de redactar el Decreto de Estructura así como de defenderme jurídicamente y la JG porque será mi cortafuegos político, así como mi mano derecha en la estrategia. Ambas son por así decirlo mis escudos defensivos. Hablaremos más adelante de cada perfil por separado, pero permítanme una curiosidad con respecto a Bea: los dos somos de finales del 79 y los dos hemos estudiado música, ella piano y yo oboe. Seguro que un poco de disciplina musical no le vendrá mal a la Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad y oye, si no somos capaces de cumplir los objetivos siempre podremos dar un concierto de cámara. También a modo de curiosidad, comparen mi anterior despacho en el IPLA con el nuevo en la Consejería, ¿cómo no sentirse a gusto con el cambio a pesar de la soledad?

Mi despacho en el IPLA
Mi despacho en Consejería

Sarcasmos aparte, el pasado miércoles ha sido el primer día desde que soy Consejero que he llegado de vuelta a casa sin dolor de cabeza. Lo de que te bombardeen con información nueva por todos los lados es como lo que pasa en la autopista A-8 a su paso por Villaviciosa, dirección Galicia. En los meses de verano hay muchísimo tráfico proveniente de las playas y arenales del oriente asturiano, y es normal que se produzcan atascos en la zona donde la autopista pasa de 3 a 2 carriles: mucho coche para tan poco espacio. A mí me pasa igual, mucha información de repente para un solo cerebro. En cierta medida no es una situación extraña, es lo que me podía pasar cualquier lunes en el IPLA: Aitor me comentaba una cosa de un análisis que se le había atascado y otra de un artículo, Raquel no se qué del citómetro, Lucía de una extracción en la tenía algún problema, de gerencia bajaban con algún documento, César me mandaba un whatsapp tipo “chatín, a ver si hablamos a lo largo de la mañana de una cosa de la AEAC que me preocupa”. Toda esta información, recibida en menos de media hora, te crea un atasco mental que ríanse ustedes de la A-8. Quién me iba a decir a mí que la propia rutina científica ya me estaba preparando para esa sensación de “recepción abrumadora de información” que me iban a deparar los primeros días en Consejería. Pues bien, atascos e ibuprofeno nocturno (de 400 mg por supuesto) ya son historia.

Esta semana he participado en diferentes actos. Recuerden que nuestro gobierno pretende ser un ejecutivo cercano, a la escucha, por eso es importante agendar eventos lo más variados posibles. Y no es que lo pretendamos, es que lo somos. El lunes inauguré el curso de La Granda denominado “Oportunidades para la biomedicina en el desarrollo global: Big Data, nutrición y enfermedades de la pobreza”, organizado por el Dr. César Nombela. Pocos sabrán que en 2011, dos perfectos desconocidos (un servidor y David Hevia), organizábamos unas jornadas de divulgación en Pola de Laviana (Laviana en Ciencia). Pocos sabrán también que el Dr. Nombela aceptó dar una conferencia ayudando a visibilizar tanto el acto como el proyecto, siéndonos de una ayuda impagable. Qué menos que devolverle el favor llevando el Gobierno del Principado a la inauguración de su curso.

Adaptarse a hacer presentaciones oficiales es algo que puede costar más o menos; os voy a contar mi truco para, como diría Sabina, no sentirse extraño como un pato en el Manzanares mientras soltáis vuestro blablablá institucional. Yo llevo escritos los conceptos en torno a los cuales giran mis discursos (en este momento, lo feliz que estoy de ser Consejero, lo útil que le va a resultar la Consejería de Ciencia a Asturias, lo transversales que son nuestras competencias e ideas fuerza similares…) en la libretita que Álex me regaló para el día del padre. En esta libretita es donde también apunto las frasecitas que nos dice a su madre y a mí a medida que se suelta a hablar, un proceso que ya dura 11 meses. Leer alguna de sus anécdotas de forma rápida y discreta hace que visualice el momento en que las anoté y que me sienta muy a gusto. Por ejemplo, el otro día en La Granda abrí la libretita por una página al azar que ponía: “puperhéroe papá”. Álex llama a todos sus muñequitos de superhéroes con el nombre genérico de “bumán”, independientemente de que el muñequito en cuestión sea Spiderman, Supermán, Hulk… Un día, al ir a recogerlo a la guardería, tenía una especie de soldado, mucho más grande que los demás, y al preguntarle si ese era un “bumán” me respondió “nooooo, é puperhéroe Papá”. Convendrán conmigo que recordar estas situaciones hacen a uno sentirse muy a gusto, y de forma repentina, sea cual sea la situación. En ese momento quise creer que mi pequeñajo me veía como una especie de superhéroe así que, ¿cómo iba a permitirme el lujo de sentirme extraño inaugurando un curso? He aquí una foto del puperhéroe en cuestión:

Esta es la libretita en cuestión, cuyo mensaje es todo un prodigio de la rima consonante
El “puperhéroe papá”

Esta semana también he tenido la oportunidad de participar en otros foros, como una reunión con representantes de la Embajada de Portugal y empresarios, la presentación del Colectivo Asturias Compromiso XXI con mi queridísima Marga a la cabeza, así como una serie de coloquios donde emprendedoras y emprendedores de diferentes disciplinas (todos universitarios) nos contaron sus experiencias en tres programas organizados por la Universidad de Oviedo. Visualizar casos de éxito es esencial para motivar a las personas que estén indecisas con respecto a si emprender o no, así como contar con las experiencias de emprendedores que ya hayan pasado por el proceso de poner en marcha una spin-off, start-up o EBT: es esencial que éstos compartan sus éxitos y sus errores. En Asturias queda mucho camino por recorrer con respecto a la inversión privada; en otras regiones del mundo se rifarían invertir millones de euros por llevar a mercado el talento que yo he visto el otro día en las palabras de esos diez estudiantes. Algo hay que hacer al respecto.

Pero sin duda lo que más me ha llamado la atención esta semana fue el meetup #AsturiasPower. En primer lugar por lo espontáneo del encuentro y por lo poco encorsetado del formato. Si acepté ir es porque la condición era asistir como uno más, y mereció la pena. Pude escuchar a gente que altruistamente compartió sus historias empresariales de éxito con el resto de los que allí estábamos, y me reconfortó descubrir un colectivo que entiende que el camino que ha emprendido Asturias con la Consejería de Ciencia es un camino largo. Música de JS Bach para mis oídos.

Esta semana también hemos tenido tiempo de publicar unas bases generales para las convocatorias de I+D+i que nos permitirán ahorrarnos hasta 6 meses en la tramitación de dichas ayudas. Es importante que los expedientes sigan su curso y este es el primer pasito hacia la disminución de la burocracia y los plazos y el establecimiento de un calendario de convocatorias en el Principado de Asturias, lo que me hace muy feliz. Y también esta semana ha sido la de una noticia científica muy importante: una patente internacional de la que soy inventor (que protege una molécula anti-inflamatoria con aplicación en Enfermedad de Crohn o en Colitis Ulcerosa), ha entrado en fase nacional en los Estados Unidos, 9 años después. Un trabajo que surgió, como muchas otras cosas en ciencia, por serendipia, cuando dos amigos de Biología se reencontraron años después tomando unas botellas de sidra. La investigación da frutos a largo plazo, así que sigamos construyendo puentes entre ella y la innovación (es decir el mercado) https://patents.google.com/patent/US9340588B2/en

Para acabar y no enrollarme como las persianas, esta semana ha sido también el descubrimiento del concepto de indagación apreciativa. Y como estoy tan emocionado con este término y con sus aplicaciones en mi Consejería (por cierto gracias a Miguel Ángel Sanz) os propongo el siguiente proyecto. En 100 palabras y por este orden decidme qué ha sido lo mejor que os ha pasado laboralmente en el último año y cómo os gustaría ver Asturias en 2025 en una de estas 3 áreas: 1) generación de conocimiento, 2) transformación digital y 3) internacionalización de la innovación. Quien quiera, que me mande sus aportaciones hasta el viernes 16 de agosto a borja@aeac.science . Recordaos que vuestra participación es voluntaria, altruista y anónima, que haciéndolo aceptáis la política de privacidad de la AEAC y que en cualquier momento podéis solicitar la revocación de la información que me hayáis mandado.

¡Hasta la semana que viene!

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