Diario de un Consejero de Ciencia. Semana 8.

Por Borja Sánchez.

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Vamos con el resumen semanal, que estos últimos siete días han sido muy moviditos. Esta vez, por funcionalidad, voy a unir las secciones de Consejería y Asturias, ya que esta semana ha sido especialmente prolífica en cuanto a asistencia a actos en nuestra región, con el consiguiente impacto que esto ha tenido en los medios de comunicación. Antes de empezar, quisiera transmitir todo mi apoyo, y el de la Consejería a la que pertenezco a los trabajadores de Vesuvius. Ayer durmieron con sus familias debajo del puente atirantado, entre Sama y La Felguera. Hoy es una señal de protesta contra la decisión de la empresa de deslocalizar su producción a otros países, pero mañana puede ser una realidad. Me consta que desde el Gobierno del Principado se está trabajando muy duro por encontrar una solución, y seguro que se hará lo posible por hallarla.

1. Consejería/Asturias: comenzamos el lunes reunidos con la Federación de empleados de servicios públicos, para ponernos caras y sobre todo ponernos al día sobre la forma en la que vamos a encarar, a futuro, los posibles conflictos laborales (algunos heredados) en el ámbito que afectan a las competencias de la Consejería de Ciencia. La conclusión, anticiparlos y resolverlos por el camino del diálogo y la conciliación, no puede ser de otra forma, y ahí tendrán mi interlocución directa si hace falta. Esa reunión y otra serie de conversaciones mantenidas durante los últimos días, me lleva a volver a explicar que si digo Consejería de Ciencia, es por abreviar y no estar diciendo continuamente Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad. Y no es porque sí, es porque en la Consejería entendemos Ciencia en su sentido más amplio. Y voy a copiarles y pegarles una parte del decreto de estructura: “El Gobierno del Principado de Asturias entiende la ciencia, en su sentido más amplio, como el conjunto de actividades científicas que comprenden desde la investigación, la docencia o la divulgación, incluyendo su internacionalización, hasta la gestión y la implementación de procesos industriales y aplicados, abarcando todas las áreas de conocimiento”. La razón que subyace a esta concepción de la ciencia es la obra de Sir Peter Medawar, investigador clínico en el ámbito de los trasplantes que descubrió entre otras cosas la tolerancia inmunológica adquirida (lo cual le deparó el Nobel en Medicina). Su obra, tanto científica como en temas tan diferentes como el críquet, influyó en otro de mis científicos de referencia, Stephen Jay Gould. Más concretamente, esta visión tan amplia de la ciencia como concepto aparece en el libro “Advice to a young scientist”, escrito en 1979 y cuya lectura recomiendo a cualquier científic@ que se sienta joven. 

Portada del libro de Sir P.B. Medawar

Ese mismo día visitamos las instalaciones de Neoalgae en Gijón. ¿Qué hacen en Neoalgae? Producir microalgas que comercializan en diferentes mercados: cosmético, alimentario y también apoyan el crecimiento industrial sostenible, que tan importante va a ser en nuestra región a medida que se endurezcan los aranceles por emisiones de gases con efecto invernadero. Las políticas de descarbonización que se están implementando en Europa causan obviamente una pérdida de competitividad en nuestra industria, pero son unas políticas necesarias si queremos que nuestro planeta no se vaya al garete. Las microalgas tienen la particularidad de que son microorganismos autótrofos, como las plantas, las algas y un tipo de bacterias llamadas cianobacterias, de las que derivan los cloroplastos de las plantas.

Representación esquemática de un cloroplasto. Está sacado de la Khan Academy, que junto a su fundador Salman Khan han recibido el Premio Princesa de Asturias de Cooperación Internacional 2019 https://es.khanacademy.org/science/biology/structure-of-a-cell/tour-of-organelles/a/chloroplasts-and-mitochondria

Ser autótrofo no es un insulto (si un biólogo te llama haploide sí lo es), es algo que como microbiólogo y desde mis tiempos de estudiante siempre me ha fascinado ya que este tipo de microorganismos pueden producir todo lo que les hace falta (básicamente moléculas complejas como proteínas) con agua, dióxido de carbono (CO2) y luz solar. Por ser riguroso, este tipo de autótrofos que usan la luz solar como fuente de energía se denominan fotoautótrofos (también hay quimioautótrofos). Y ahí está la gracia, por cada kilo de microalgas se fijan casi dos kilos de CO2. ¿Ven por dónde voy? Neoalgae tiene ya en producción mecanismos que pueden utilizarse en el crecimiento sostenible de actividades industriales que emitan mucho CO2 a través de su captura en forma de biomasa de micro algas. 

El martes recibí a dos investigadores del Grupo de Física Experimental de Altas Energías (Bárbara e Isidro), que además de exponerme las líneas experimentales en las que trabajan, forman parte del recién creado Instituto Universitario de Ciencias y Tecnologías Espaciales de Asturias (ICTEA). Este es un Instituto en el que el talento rebosa por todos sus laboratorios, que trabaja en estrecha colaboración con centros internacionales como el CERN, y que seguramente esté llamado a conseguir, en pocos años, una de las futuras acreditaciones de excelencia del Ministerio de Ciencia. También aprovecharon para anunciarme que, durante el próximo mes de octubre, se celebrará en Oviedo la undécima reunión de la agrupación CPAN (Centro Nacional De Física De Partículas Astropartículas y Nuclear). Estaremos en la inauguración para ayudar a visibilizar una reunión científica tan importante como esta. El martes también bajamos a comer a La Guinda, uno de los chiringuitos que se instalan temporalmente durante las celebraciones de las fiestas de San Mateo, confraternizándonos así con los participantes en tan importantes fiestas. Por cierto aprovechamos el paseo (unos 10 minutos desde la Consejería) y la comida para ir despachando temas urgentes, fue una comida de trabajo muy innovadora.

El miércoles tuvimos nuestro consejo directivo semanal, y después acudimos a inaugurar, y a escuchar, una conferencia impartida por Rui Teixeira, Consejero Delegado de EDP en España y Portugal, donde abordó los retos del sector eléctrico para los próximos 10 años. Por algún motivo que se me escapa, a la gente le sorprende que un consejero se quede a escuchar este tipo de conferencias. Hombre, si es un congreso no te vas a quedar a todo, pero por lo menos a la primera conferencia plenaria… siempre se aprenden cosas. Y este fue el caso. Me sorprendió gratamente la generosidad con la que Rui expuso, tan a las claras, la estrategia de EDP en temas tan importantes como la descarbonización, la transición energética, las redes inteligentes, las energías renovables etc. Conocer estas estrategias es muy importante para el despliegue de políticas de innovación cuyo fin sea generar actividad económica, fijar talento y generar un ecosistema de nuevas empresas tecnológicas que transfieran conocimiento de la Universidad y de nuestros centros de investigación. Asturias tiene varios potenciales que la hacen única en Europa en el tema energético, aprovechémoslos. Ese día se completó con la primera reunión del consejo rector del IDEPA, donde se ratificó a su directora por su excelente gestión (qué voy a decir yo de Eva Pando que no haya dicho en múltiples foros), y donde habrá alguna novedad que no me toca a mí desgranar en esta entrada, pero que será muy importante a la hora de focalizarnos en esas oportunidades que temas como la transición energética ofrecen a Asturias. 

Energía eólica marina u “offshore”, una de las energías renovables donde Asturias puede ser una potencia mundial.

El jueves una sorpresa más. Durante la visita a Industria Química del Nalón descubrí, además de sus líneas de negocio en carboquímica y coque de fundición, una empresa altamente innovadora que se está adentrando en mercados tan diversos como la cosmética, y que hace una clara apuesta por la sostenibilidad, en este caso a través de la producción de biomasa forestal. En su departamento de I+D denominado Nalontech se coordinan proyectos y desarrollos, que se complementan con participación en el capital de empresas de base tecnológica, en este caso de una spin-off de la Universidad de Oviedo llamada Nanovex. Lo mínimo que puedo hacer es visibilizar lo que para mí es un claro ejemplo de colaboración público privada. Les recuerdo que las spin-off son un mecanismo muy ágil de transferir conocimiento científico, y sobre todo de darle una salida a gente con talento en tiempos donde las instituciones y las empresas no son capaces de absorber laboralmente a nuestros científicos y tecnólogos. Esta interacción entre empresas y academia es básica, y desde la consejería debemos hacer lo posible por fomentarla y que redunde en retornos para el Principado.

El viernes fue el día con más presencia en actos. Por la mañana inauguré, junto al Vicerrector de Investigación de la Universidad de Oviedo, el Presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, y el Director del Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias, el Título de Experto en Comunicación Social de la Ciencia. Verán, la comunicación de la ciencia tiene tres patitas. La primera es la divulgación que hacemos desde el ecosistema científico, y que depende mucho de la importancia que el investigador le dé. La segunda es la difusión; de nada sirve que seas un buen divulgador si después tus trabajos no llegan a la sociedad. La tercera patita son las unidades de cultura científica dentro de universidades y organismos de investigación, que son algo así como unos adaptadores donde se crean vasos comunicantes entre la divulgación y difusión de la ciencia.

Para cualquier científico que haya tenido el placer de trabajar mano a mano con periodistas, saben que esto de la comunicación no es una cuestión baladí, es un trabajo continuo, midiendo de lo que se habla, integrando lo que se dice, calculando el impacto de las diferentes temáticas, echando una mano con información relevante, controlando la hemeroteca, elaborando las convocatorias a medios, las notas de prensa, las redes, preparando entrevistas y declaraciones… en fin, una larga lista de tareas que, en mi modesta opinión, hace indispensable la presencia de periodistas como parte de esa ciencia en sentido amplio de la que les hablaba al principio. Yo conozco dos buenos ejemplos, excelentes profesionales (uno de ellos se parece al prota de… bueno no lo digo que luego se me mosquea), y algún día podremos aprovechar su experiencia para formar aún mejores divulgadores y comunicadores.

De ahí nos fuimos a conocer la Fundación de Investigación Oftalmológica Fernández-Vega. Nos comentaba su Director, Luis Fernández-Vega, que el instituto presta servicios a 100000 pacientes al año, de los que 75000 son de fuera de Asturias: ahí es nada. Yo una vez vine de Sevilla en AVE con una señora que justamente venía a operarse con ellos. Además de esa labor asistencial, el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega financia su propia Fundación Científica, en la que se realizan investigaciones de máximo interés aplicado a la regeneración ocular. En este foro, y en compañía del gerente del Instituto, del presidente de la Cámara de Comercio de Oviedo, del director del área de Desarrollo Empresarial de la Cámara de Comercio de Oviedo y del Director Científico, se me expuso un proyecto (que en su día se abandonó) para la creación de un Instituto de Terapias Avanzadas. A mí me parece que es un proyecto de futuro donde integrar numerosas líneas de investigación en nuestro Principado y donde podría traerse inversión, creando un espacio para el fomento de la colaboración público-privada. Como les dije a los medios de comunicación allí convocados, la creación de este tipo de centros ofrece espacios tanto para “atraer inversión en nuevas tecnologías como para fijar talento”.

Ya por la tarde, estuve participando en el homenaje que rindió la Universidad de Oviedo a dos egresados recientemente fallecidos, Tini Areces (expresidente del Principado) y Juan Cueto (creador de Cuadernos del Norte y fundador de Canal Plus). En el acto nos acompañaban el Vicerrector de Extensión Universitaria Francisco Borge, la viuda de Tini Soledad Saavedra, la hija de Juan Cueto, el director adjunto de El País Juan Cruz (por cierto yo he comenzado a leerme sus publicaciones) y Alejandro Canga, presidente de la Asociación Cauce del Nalón. Fue un acto muy emotivo donde se rindió tributo a dos personas, destacados innovadores (cada uno a su manera), y que quién me iba a decir a mí que me iba a permitir una pequeña improvisación sobre el encorsetado guión de los discursos institucionales (lo dejo para la sección varios).

2. Redes Sociales:

De esta semana, me quedo con las siguientes noticias que han circulado por la red. En primer lugar, el artículo titulado “Y la ciencia ¿pa’cuándo?”, del que uso para resumirlo el tercero de sus subtitulares: “Si la defensa activa del conocimiento y la actividad científica es señal inequívoca de que un país lucha por ser mejor, abandonarla indica que ha perdido el interés por serlo”. Y me parece muy bien, la clase política emana directamente de la composición de nuestra sociedad, así que una buena estrategia es tratar de que la ciudadanía asuma los recortes en ciencia como suyos. Pero ésta es una estrategia a largo plazo, y necesitamos actuar ya. Una forma es interesarse por la política científica; yo llevo 8 semanas en una administración regional y créanme que se pueden hacer muchísimas cosas, pero cosas que han de hacerse con mucha pedagogía, no es tan evidente cambiar dinámicas establecidas durante tantos años. Y para eso la ciencia tiene que estar en la administración; no es tan distinto a dirigir un grupo de investigación. Eso sí, hay que dejar los egos, el índice h y los Nature a la puerta. Independientemente de la ideología de cada persona, necesitamos más científic@s en política porque si no la política científica rara vez será prioridad en las agendas de los gobiernos. 

Otras dos noticias que me han llamado la atención es la creación de un teléfono de urgencias donde uno llama y le recitan poesía (¿habrá alguno también que te lean una publicación científica?), y la de un pequeño pueblecito de Burgos llamado Quintanalara, donde han abierto una biblioteca con 16000 libros, seguro que muchos de ellos impregnados de ciencia. 

3. Varios: vuelvo al homenaje sobre Tini Areces y Juan Cueto; en el mismo se comentó la afición de ambos a ver películas, y en concreto la de este último a Blade Runner. Esta película, estrenada en 1982, describe un futuro distópico ambientado en 2019 donde la bioingeniería ya habría permitido fabricar seres humanos artificiales, que se denominan replicantes (menos mal que se confirmó su “distopía”). Pero no voy por la parte de la bioingeniería, voy por la parte de la música. Les sonará muy probablemente la última canción de la banda sonora (aguanten hasta el segundo 26, que es donde arranca el tema), sintonía del programa de la RTVE “En Portada”, a los que yo mismo escribí siendo estudiante universitario preguntándoles de dónde la habían sacado. A partir de ahí comenzó mi afición por Blade Runner. La banda sonora fue compuesta por Vangelis, autor también de la banda sonora de Carros de Fuego, cuyo tema principal es una elección ideal si algún día organizan una función de fin de curso, y quieren que las mamis y papis allí presentes acaben con el stock de pañuelos de papel.

4. Cloenda: para concluir, les dejo un vídeo publicado en La Voz de Asturias, grabado en nuestra región y en el que se muestra la batalla de una pequeña araña contra una avispa asiática, convertida a estas horas en despensa del pequeño arácnido. La lucha de David contra Goliat, arácnido contra véspido, será a partir de ahora una razón de más para sacarlas vivas de casa, mismamente utilizando artilugios como este:

Pa la semana que viene más.

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