Por qué Italia no es España y viceversa: Pistas evolutivas diferentes

Hoy os dejamos un nuevo artículo de Emilio Muñoz, socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), con el apoyo de Jesús Rey, socio fundacional. En este oportuno artículo, dadas las últimas noticias que nos llegan sobre la formación de gobierno en España y el fracaso de nuestros políticos, nos desgrana las diferencias entre España e Italia. Dos países cercanos, aunque diferentes, que están viviendo un convulso verano político. Como siempre, se trata de un artículo donde el análisis se hace desde la experiencia personal, pero aplicando el método científico.

Por qué Italia no es España y viceversa: Pistas evolutivas diferentes

                            Por Emilio Muñoz, socio promotor de la AEAC.

Continúo con la intensa y constante preocupación por el futuro de la democracia y lo que es la evolución de la política como su instrumento básico: de esta inquietud he dejado señales en varios textos y eventos [1] – [2]. En este texto recurro a una estrategia mixta, ya que me voy a centrar en la situación política española actual, que abordaré bajo una perspectiva analítica comparada con Italia. Para su elaboración acudiré al método científico como base, a la información procedente de los medios de comunicación como suministro de datos y opiniones y a la evolución como soporte teórico. Si bien soy consciente de la complejidad del empeño, procuraré mantener la objetividad propia de la producción de los conocimientos científicos ante la subjetividad que puede primar en las fuentes que se utilizan.

Contexto político

La situación política es endiablada puesto que cinco años de elecciones, investiduras fallidas o renunciadas han probado en mi opinión dos cosas: el voto de la ciudadanía española ha sido sabio y ponderado en atención a sus posibilidades, mientras que los actores implicados en la gestión política y los instrumentos institucionales han mostrado incapacidad o dificultades para afrontar la fragmentación resultante del nacimiento de nuevos partidos, su inexperiencia política y del choque con las pautas de actuación que se han adoptado y adaptado durante el ejercicio del bipartidismo imperfecto que ha funcionado desde la Constitución de 1978.

Resumen de la situación política (cinco años)

No quiero ofrecer una relación pormenorizada de lo ocurrido-seria reiterativo y generaría más melancolía y cansancio en los lectores- pero si resumir algunos hechos fundamentales. A partir de las elecciones de finales de 2015, y llevamos tres en cinco años, se detectan dificultades para configurar mayorías parlamentarias con procesos de investidura de resolución traumática.

En 2018 sucede otro hecho nuevo en la democracia de la Constitución de 1978; se produjo un cambio de gobierno como resultado de una moción de censura, que según nuestra Constitución debe ser constructiva pero fue más bien de reacción contra el gobierno de Rajoy. Se generó una mayoría ante la sentencia de la Gürtel que atribuye al PP malas prácticas democráticas: triunfa de modo sorprendente. Tan inesperada llegada a la presidencia del Gobierno no impide que en apenas dos días-exigencia de la moción de censura- proponga un gobierno que merece el apoyo popular, lo que es una señal de que se ha estado trabajando con una estrategia de preparar el futuro político del país.

La ventana de oportunidad ofrece otra sorpresa democrática: PSOE y Unidas Podemos, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, acuerdan un proyecto de presupuestos con acento social. Desafortunadamente, los presupuestos son rechazados en el Congreso con el voto sumado de nacionalistas catalanes, PP y Ciudadanos. Lo que fuerza a convocar nuevas elecciones.

Desde entonces se han vivido cinco meses de intensa actividad electoral: elecciones generales y resultados del 26 de abril;elecciones autonómicas, locales y europeas del 26 de mayo; formación de los gobiernos locales y autonómicos, a lo que cabe añadir los debates paralelos acerca de la formación del gobierno de la Unión Europea. Esta compleja situación se enrareció más con la investidura fallida los días 23 y 25 de julio del candidato Pedro Sánchez: se adquiere conciencia y temor del que el futuro son nuevas elecciones como consecuencia del bloqueo en la formación de gobierno.

Ante esta situación se empieza a poner la atención en el importante giro del Gobierno italiano tras un periodo muy convulso. Pero muchas de estas miradas descansan en la emoción y no en la atención y la reflexión.


España no es Italia en su trayectoria política y socioeconómica

Porque ese proceso me ha interesado sobremanera, sostengo que hay razones acudiendo al método científico que explican tal resultado en Italia y que prueban que en su evolución política y en parte social, Italia y España son diferentes. En primer lugar, presento unas notas sobe mi relación con Italia, luego ofrezco un análisis sucinto del proceso de cambio en tiempos convulsos en ese país y termino con una notas sobre evolución y sociabilidad.

Detalles personales

 Aunque no he vivido ni trabajado en Italia, tengo relaciones y contactos a través de la ciencia y la política científica. De forma sucinta recordaré mis intensos contactos con la Embajada de Italia y de modo particular con la llegada del embajador Rainiero Vanni D´Archirafi ( 1984-1987) desde 1982 cuando ocupé la Dirección General de Política Científica que llevaba aparejada la Secretaría General de la Comisión Asesora de Investigación Científica y Técnica (CAICYT). Lamentamos muchas veces “la escasa cooperación científica y técnica entre España e Italia”. Es decir, constatar que compartimos importantes iniciativas en diversos periodos de nuestra historia pero que apenas se recurrió a la ciencia como nexo de unas relaciones que sí se dieron en áreas industriales. Los países del sur no miraron a sus lados en estos campos sino hacia el norte con su atractivo poderío.

 Mantuvimos relación con otra personalidad italiana: el director general de la Dirección XII, Paolo Fasella, quien ocupó dicho puesto durante 14 años. La relación se desarrolló conservando el plano de independencia inherente a su cargo, pero también con impulso para favorecer la integración de España en Europa, acción que se tradujo en beneficios institucionales y personales.

 El giro del gobierno italiano: revolución o evolución

Estos detalles personales pretenden justificar con este artículo mi reacción ante una banalización del análisis político comparado entre España e Italia. En el proceso ha habido dos excepciones con un tratamiento serio y reflexivo en mi opinión, que merecen ser destacados. Una, en la radio, en la noche del día 10 bajo el programa Hora 25: Enric Juliana, dentro de un tono muy positivo, casi académico, de la tertulia sobre la situación española dirigida por Pepa Bueno y con José Antonio Zarzalejos y Lucia Méndez como compañeros, hizo una ponderada mención a como con ese cambio de gobierno en Italia, este país había recuperado preeminencia en la Unión Europea. En segundo lugar, un muy valioso artículo de Daniel Verdú en El País del domingo 8 de septiembre, sección Internacional [3] al que me referiré más adelante.

Expongo a continuación mi parecer: estimo en primer lugar que los dos países tenemos grandes diferencias en nuestra evolución política o evolución de nuestra política. Las salidas de las respectivas dictaduras tienen poco que ver. Con la democracia, Italia se configura como República en 1946 como resultado de un referendo con las evidentes diferencias constitucionales que ello conlleva: su forma de gobierno es una república parlamentaria. Nosotros salimos con un ejercicio de auto sacrificio de las Cortes franquistas y somos una monarquía parlamentaria como el Reino Unido. Bajo nuestra perspectiva científica nos gustaría subrayar como dos países tan distintos como Reino Unido y España en la evolución de sus democracias- en su tradición y costumbres democráticas- coinciden en que se están enfrentando a problemas en cuanto se ha incrementado la fragmentación parlamentaria , con la irrupción de nuevos partidos con el ambicioso objetivo de hacer “nueva” política junto con la emergencia del populismo en Europa y el efecto de imitación y propagación ante una crisis de la democracia que, me temo ,vivimos.

Obviamente no soy un experto constitucionalista, a cuyos cultivadores respeto académica e incluso científicamente, pero si soy un científico experimental que bajo la perspectiva filosófica observa y experimenta las relaciones entre ciencia, tecnología y sociedad. Percibo por lo tanto que la Monarquía Parlamentaria Española que nace de la Constitución de 1978 presenta una diferente trayectoria evolutiva que la República Parlamentaria Italiana que nace de un referendo en 1946. Advierto que omito a plena conciencia el término legitimidad.

La actividad científica en proyectos europeos durante las décadas de 1980 y 1990 me permitió comentar con colegas italianos las siempre curiosas situaciones políticas italianas. Era frecuente escuchar que “Italia funcionaba mejor sin gobierno”. He tomado esta declaración a priori como consecuencia de una predisposición a gestionar la anarquía mejor que nosotros, a pesar de que el anarquismo ha estado muy presente en nuestra cultura política, pero con notables tensiones. Ahora tras el interesante proceso de cambio de gobierno ante una moción de censura de Matteo Salvini integrante del gobierno al que censuraba, que ha sorprendido al mundo político y en cuyos detalles entraré a continuación, me planteé la hipótesis de que se podría deber a que un presidente de la República dispone de mayor capacidad de acción como Jefe de Estado que el monarca de una Monarquía parlamentaria.

Tal falta de confianza en los gobiernos italianos condujo a situaciones complicadas. Nunca hubo un bipartidismo sino gobiernos de la Democracia cristiana con la complicidad más o menos clara (apoyo/oposición) de un muy fuerte partido comunista y la presencia testimonial de pequeños partidos que poco a poco fueron alcanzando más protagonismo como el Partido Socialista que llego a la presidencia del Consejo de Ministros con Bettino Craxi. Sin embargo, los procesos crecientes de corrupción que condujeron a Tangentopoli, el escándalo de raíz que sacudió la política italiana fue combatido con la puesta en marcha de la operación “ Manos Limpias, la reacción de los jueces”. Terminó en 1993 con las elecciones que llevaron a la práctica desaparición de los partidos tradicionales, la emergencia de la Liga Norte y la entrada en la política en 1994 de ese personaje único que ha sido Silvio Berlusconi ,polifacético hombre de empresa y político de dudosa moralidad, propietario de un imperio mediático .Ocupó la presidencia del Consejo de Ministros en tres ocasiones ( 1994-95; 2001-2006 y 2008-2011) con su partido Forza Italia integrado en la poderosa coalición El Pueblo de la Libertad que asimismo fundó y presidió. Tras ser condenado por fraude, el Movimiento 5 Estrellas creado por el cómico Beppe Grillo en 2009 y el Partido Demócrata refundación de la izquierda y el socialismo cristiano en 2007 junto a la Liga Norte son los partidos que han ejercido el poder, es decir la presidencia del Consejo de Ministros. Con esta sucinta declaración parece evidente que la situación política de Italia tiene muy poco que ver con la de España: el Movimiento 5 Estrellas con ciertas analogías con Podemos por su origen como movimiento ciudadano, no tiene nada en común ni como organización ni en sus objetivos: no se define como partido, y las cinco estrellas corresponden a las cinco políticas fundamentales: agua pública, trasporte, desarrollo, conectividad y medio ambiente. El Partido Democrático o Demócrata (PD) tiene poco que ver con el PSOE salvo representar a la izquierda moderada, centro izquierda. Con la elección como Secretario General de Matteo Renzi , alcalde de Florencia con éxito, el PD gana las elecciones pero luego Renzi comete errores políticos de bulto por un ego desorbitado y coloca al PD en situación difícil de la que se ha recuperado en 2019 con un nuevo y realista Secretario General. Es difícil encontrar analogías para PP y Ciudadanos en la situación actual, quizás la derecha de Berlusconi.

En el seguimiento personal que he hecho de este proceso, he identificado tres personajes y tres datos significativos. Giuseppe Conte con su reacción ante Salvini y su inteligente acción internacional; Matteo Renzi, con influencia todavía en el PD, llamó a rebato a su partido para pactar un gobierno con su enemigo histórico, el Movimiento 5 Estrellas, ante el riesgo de que una victoria en el Congreso y el Senado de Salvini supondría para la elección del futuro presidente de la República [Nota del autor 1]; Sergio Mattarella, el actual presidente de la República, quien ha ejercido su mayor capacidad de acción como Jefe de Estado para reducir las resistencias de Luigi di Maio, el líder del 5 Estrellas a abandonar la vicepresidencia; su papel en la formación del nuevo gobierno en 20 días, se detalla en el artículo de Daniel Verdú ya mencionado [3], confirmando por lo tanto la hipótesis planteada ( la serendipia de nuevo en mi ayuda).

Entorno de sociabilidad y evolución estratégica

El primer concepto [4] surge y sustenta toda la argumentación que desde la biología me ha hecho criticar con firmeza las prácticas económicas de la austeridad y de la eliminación de la solidaridad y la cooperación. Bajo el acrónimo NACE (naturaleza-seres vivos y medio ambiente-, cultura -en toda su amplitud- y ética-libre albedrío e interéticas-) es factible aplicar ese concepto al análisis factual de países, sistemas, o periodos socio- históricos en términos de evolución.

Aplicado al caso que nos ocupa, cabe identificar importantes diferencias entre Italia y España. Primero, nuestra naturaleza es diferente: contemplemos la orografía con la forma de bota alargada de Italia frente a la de un sólido zueco de España, por lo tanto, nuestros montes, y mares son diferentes; los recursos de flora y fauna divergen; hay distancia en la vulcanología.

En cultura existe competencia en las gastronomías lo que se ha reflejado en conflictos históricos en el sector agroalimentario ( aceite, vinos, quesos) que se han solucionado en parte con la Unión Europea y la globalización .Nos distinguimos en las diversiones como el futbol cuya pasión compartimos pero con estilos contrapuestos, en la ausencia de tauromaquia en Italia, en la distinción entre ópera y zarzuela; en el arte convergemos y divergimos con mucha riqueza complementaria y diversa a la vez como se da entre neorrealismo ( Italia) y surrealismo ( España) en el cine; entre Dante y Cervantes en la literatura; entre Goldoni y Lope de Vega en el teatro.

En las éticas habría para escribir numerosos y profundos ensayos y libros. Me ciño a marcar la diferencia en los santos como la existente entre los místicos españoles, San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, y San Francisco de Asís y la orden franciscana; en el campo de la filosofía política entre Antonio Gramsci y José Ortega y Gasset.

La evolución estratégica es un concepto acuñado recientemente en el que se reconoce la importancia de la presión evolutiva de los entornos [5].Cabe inferir de lo expuesto que el desarrollo evolutivo de Italia y España ha ocurrido bajo la tensión de diferentes entornos.

Efectos dispares entre emoción y evolución: estrambote psicopolítico

De lo que antecede se puede concluir que buscar a Italia como modelo político para España es un error científico. Me atrevo a proponer que habrá importantes divergencias en las cargas genéticas, epigenéticas y de los microbiomas entre nuestras ciudadanías. Añado además una distinción en las áreas comportamentales y políticas según se recurra a la emoción o a la idea de evolución como potenciales fuentes de ulterior diferencia.

En lo comportamental, la emoción conduce a la acción, a la pulsión, al egoísmo; la evolución lleva a la reflexión, a la cooperación, al altruismo, a la empatía.

En lo político, la emoción promueve el populismo, el hiper-liderazgo, la noción de identidad: la evolución facilita la negociación, el diálogo, la democracia participativa.

Se pueden resumir las diferencias en dos metáforas: emoción como bomba neumática; evolución como biorreactor.


[1] Jesús Rey Rocha y Emilio Muñoz Ruiz, https://aeac.science/the-conversation-ciencia-y-democracia/

[2] Jesús Rey, https://aeac.science/aeac-pedro-sanchez/

[3] https://elpais.com/internacional/2019/09/07/actualidad/1567873445_619426.html

[4] https://www.institutoroche.es/biotecnologia/98/una_sintesis_de_la_teoria_de_la_evolucion_supervivencia_adaptacion_y_entorno_para_la_sociabilidad

[5] https://aeac.science/emilio-evolucion-y-taxi/

Nota del autor 1: El día 17 de septiembre de 2019, Renzi anuncia la creación de un nuevo partido centrista liberal demócrata que arrastrará una treintena de diputados y senadores socialdemócratas. El nuevo Maquiavelo como se conoce a Renzi prueba que Italia no es España.

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