Las ganas con las canas

Propuesta de colaboración entre TeamLabs, OPIs y AEAC

Antonio Lafuente, Félix Lozano y César Ullastres

La innovación es el talismán de nuestra época. Todo lo queremos arreglar innovando, aún cuando no hagamos lo necesario para que suceda. Es como si estuviéramos de acuerdo en el concepto pero no en su contenido.  Hay muchas maneras de entenderla y, por tanto, varias culturas de la innovación. Lo último que, sin embargo, se nos ocurre hacer es escribir un tratado o pedirle un proyecto a la Comisión Europea.  Hacemos de todo, menos innovación.

Entendemos la innovación no sólo como algo que cambia nuestro entorno, sino que también nos cambia a nosotros. Con frecuencia los obstáculos para el cambio son más culturales y prácticos que tecnológicos o financieros. Sabemos que el camino para la innovación no es único y que admite una ilimitada gama de posibilidades. Más que un itinerario o una metodología, la innovación tiene que ver con la apertura hacia otras  formas experimentales de conectar saberes, prácticas, personas e instituciones.

Sabemos que la principal motivación de los investigadores no es su propia carrera, sino  contribuir a entender y arreglar los problemas del mundo. Los científicos sienten con mucha fuerza este compromiso. Pero, justo es admitirlo, en ningún campo es tan claro como en el ámbito de la salud, donde el desarrollo de nuevos medicamentos, métodos diagnósticos y otras tecnologías sanitarias está tan conectado al propósito de curarnos.  No es menos cierto que a veces este conocimiento queda estancado en los laboratorios o que se transfiere sin los debidos cuidados al sector privado. Innovar implica muchas cosas y todas pueden ser importantes. Nuestra apuesta consiste en facilitar lugares donde se encuentren la cultura experimental y la cultura del emprendimiento, espacios donde la vibración de la urbe active y provoque las prácticas y saberes de la academia.  

Idea

A innovar se aprende innovando.  Estamos seguros de que la herramienta básica es el prototipado y que para prototipar lo que tenemos que hacer es juntar a gente con ganas de cambiar el mundo. Otra de nuestras convicciones se expresa rápido: si quieres entender el mundo, trata de cambiarlo.

Las ganas son importantes, aunque hay muchos problemas que también reclaman conocimientos sofisticados que cuesta mucho aprender. A las ganas de cambiar las cosas, hay que sumarle las canas que salen con la experiencia.  El desafío es juntar las ganas con las canas.

En los Organismos Públicos de Investigación (OPIS) sobran los conocimientos, mientras que TeamLabs cuenta con una cantera de gente entrenada para emprender. Jóvenes que no se detienen ante nada y que han probado ser capaces de asumir riesgos, trabajar colaborativamente, entender un proyecto como una sucesión de protoptipos, elaborar un plan de negocio y aprender a fracasar cada vez mejor.  Si la cantera de TeamLabs es admirable, la que puede activar en los OPIS es increíble y, entre otros integrantes, está formada por sus jubilados: gentes con contactos, con conocimientos y con experiencia. Hablamos entonces de dos canteras en las que se puede confiar. Los jóvenes han recibido 10.000 horas de entrenamiento y están preparados para emprender. Los senior tienen una vida de laboratorio que compartir en entornos más abiertos y estimulantes. Un senior se expone al peligro de contagiarse con la energía de esos intrépidos salidos de la cantera de TeamLabs. Un emergente se arriesga a ver paisajes que nunca pudo ni imaginar. Ambos ganan, y ganan mucho. Ambos, por otra parte, se necesitan. Ambos, además, van a divertirse.

La Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), nace orgullosa de ser civil, para que sucedan estas cosas, para que el mundo del laboratorio se contagie con el ruido de la calle,  como también para que la gente sepa que la comunidad científica les acompaña y quiere implicarse en los asuntos mundanos de su incumbencia. Para que todos nos enteremos, las instituciones también, de que a los científicos les interesa, y mucho, lo que (nos) pasa.

Operación

Para activar estas ideas queremos desarrollar tres iniciativas: encuentros de prototipado, charlas que lo merecen y atrévete a cambiar algo.

>> Encuentros de prototipado

Ya lo hemos explicado.  Durante una mañana se reúnen 10 personas, todas con ganas o con canas, con el compromiso de darle forma a un primer prototipo que responda a una pregunta que ha sido previamente preproducida. No se trata de que preparen un proyecto para abordarlo cuando nos den dinero, recursos o tiempo. Del encuentro sale un prototipo, algo que materializa ideas, puede ser probado y queda abierto para ulteriores desarrollos.

>> Charlas que lo merecen

Juntamos a un senior reputado con un junior atrevido. Ambos asumen el mismo desafío: buscar soluciones a uno de esos grandes y endiablados problemas de nuestro mundo. No se trata de que el sabio explique lo que sabe o de que el audaz se haga el listillo, sino de que ambos, en vivo y en directo, ante el público que quiera asistir, construyan una buena pregunta y arriesgan alguna respuesta.  Se trata de que, por favor, nos saquen de la zona de confort y de que lo hagan con respeto, con humildad y con mucha alegría.

>> Atrévete a cambiar algo

El Atrévete a saber Kantiano se nos quedó chico. Nuestros jóvenes tienen que atreverse a querer cambiar las cosas. La iniciativa consiste en juntar a jóvenes emprendedores con jóvenes  investigadores y que aprendan lo mucho que tienen que compartir: diseñar experimentos y diseñar emprendimientos, bien entendido que una empresa también es una forma de verificar ideas.

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