Modelos Circulares complejos de aplicación simple en empresas

Por: Beatriz Real Heredia, socia fundadora de la AEAC, Economista y Máster en Análisis y  Gestión de la Ciencia y la Tecnología por la Universidad Carlos III de Madrid, Consultora Internacional y Organizadora Local del Circular Economy Club en Sevilla.

El mundo se presenta como escenario cada vez más complejo para las empresas. El mercado mundial crece al ritmo acelerado de la globalización y de las necesidades en aumento de una población creciente y la competencia empresarial se dispara bajo la presión de la digitalización. Por el contrario, los recursos disponibles disminuyen, casi llegando en algunos casos al agotamiento y las posibilidades de mantener un planeta sostenible disminuyen como consecuencia de la gran contaminación planetaria.

Como propuesta de solución ante esta tensa situación económica y planetaria surge la Economía Circular que propone impulsar un nuevo modelo económico que, frente al modelo lineal anterior de producir, usar y tirar, permita extraer mayor valor de los recursos y productos disponibles limitando hasta el máximo la generación de residuos en el sistema y la contaminación de nuestro entorno.

Pero este nuevo reto no es fácil de entender por parte de las empresas habituadas a hacer negocios en un mundo lineal y, por tanto, la transformación necesaria sobre los modelos de negocio en un mundo orientado hacia el desarrollo de esta Economía Circular tampoco lo va a ser. El reto está servido ¿Cómo podríamos pasar rápidamente de la forma ideal de entender la economía basada en el icono histórico del automóvil en el que, desde una idea y primeros diseños técnicos protegidos, se generó todo un modelo de producción traducido en generar el mayor número de productos comerciales que los usuarios pudieran asumir en calidad de propietarios, siendo precisamente este gran mercado potencial el que avalara la financiación de las grandes inversiones necesarias para asumir tal proyecto empresarial, para empezar a pensar en un icono de no producción masiva, sino adaptada a la demanda real, y de consumo compartido en el que la sustitución de la propiedad por el servicio sea la tónica, así como donde la referencia de la rentabilidad empresarial quede ligada a la sostenibilidad del planeta y a la mayor responsabilidad social más que a los beneficios de un mercado de gran consumo?

La transformación no es fácil y la clave para visualizar ante las empresas, y el sistema
financiero, la oportunidad que esta nueva Economía Circular supone es presentar de forma sencilla cuál es el alcance de la rentabilidad circular.

1.- Economía Circular como propuesta de valor compleja para las empresas: la rentabilidad circular.

La rentabilidad empresarial en el Modelo Lineal ha puesto su foco en los precios y el volumen de mercado alcanzado y el valor para la empresas se obtenía detrayendo de los ingresos brutos los costes derivados del uso de los recursos (materias primas, mano de obra, tecnología, energía, costes financieros, etc.) asociados a las actividades de financiación, producción, venta y distribución para la puesta en el mercado de los productos.

Bajo el nuevo modelo de Economía Circular la propuesta de valor para las empresas exige una mirada hacia los recursos y la capacidad de éstos de generar mayor valor para la empresa según su modelo de explotación. Unos recursos que de forma eficiente deben dirigirse, a través de su mayor valorización, hacia la óptima satisfacción de las necesidades reales, sin opción al residuo. La reutilización, la reparación, el reciclado, la recuperación o la remanufacturación son formas de poner en valor los recursos disponibles a través de toda la cadena de producción, venta y distribución. A estas opciones de rentabilidad circular enfocada hacia el menor coste de los recursos utilizados en el modelo hay que sumar la de repensar y rediseñar los modelos y los productos para desarrollar nuevas oportunidades de negocio en las que nuestra vinculación con las necesidades del cliente sea más eficientes, en muchos de estos casos a través de la conversión de nuestros productos hacia la prestación servicios en un proceso llamado de servitización en el que nuestra rentabilidad empresarial quedará ligada a nuestra capacidad de ofrecer una mayor experiencia para el consumidor final.

Cuando hablamos de rentabilidad en el modelo lineal, vía precios y volumen de mercado, y tras un enfoque de continua producción destinadas a consumo masivo, hablamos de rentabilidad a corto/medio plazo. Una rentabilidad que sufre las tensiones de un mercado en continuo cambio y sujeto a la gran volatibilidad de los precios de los recursos disponibles, sobre todo los naturales en vías de agotamiento.

Sin embargo, cuando hablamos de rentabilidad circular hablamos de rentabilidad a medio/largo plazo basada en la transformación de nuestra lógica de negocio. Una nueva lógica que, en lugar de producir para el mercado, produce con el mercado, generando una mayor vinculación con éste, y en la que se toma en consideración que los recursos son fuente de valor, a través de sus respectivas funciones de coste, y por tanto, determinante de la rentabilidad para la empresa.

2.- Modelos circulares simples para empresas: Los cinco modelos circulares.

¿Pero cómo pasar de la teoría a la acción? ¿Cómo acercarnos a la rentabilidad circular? La respuesta no es ni simple, ni inmediata, sino, por el contrario, requiere de un compromiso por el cambio sistémico en la organización que debe ser planificado de forma adecuada tomando en consideración las capacidades, las opciones estratégicas y los recursos tecnológicos disponibles para su puesta en acción.

De forma muy simple podemos agrupar diferentes opciones de negocios circulares en cinco modelos de negocio “tipo”.

1.- Modelo de cadena de valor circular. Modelo en el que toda la cadena de valor se enfoca hacia la sustitución de los recursos (materias primas o recursos energéticos) por recursos renovables, reciclables o biodegradables que supongan un menor coste o menor volatibilidad de precios.

2.- Modelo de recuperación y reciclado. Modelo en el que el valor se enfoca, no hacia el producto terminado, sino hacia todos los materiales que circulan a través de la cadena de producción, incorporando como valor el flujo de retorno y reutilización de los productos o materias a la cadena modificando directamente la estructura y dependencia de las funciones de costes empresariales.

3.- Modelo de extensión de la vida útil. Modelo en el que el valor está en mantener la vida útil del producto el mayor tiempo en el mercado ya sea en manos de distintos consumidores, a través de la reventa, o a través de modelos de servicios de reparación de piezas o componentes que incrementan la vinculación con nuestro mercado objetivo.

4.- Modelo de plataforma compartida. Modelo en el que el valor se obtiene a través de porcentajes económicos por las transacciones que se realizan en una plataforma en la que se conectan propietarios demandantes de materias o productos sin que dichos materiales o productos salgan de la plataforma agotando su consumo de forma inmediata. Este supone un modelo de negocio con una estructura de costes diferidos, más flexibles y en el que se incrementa la vinculación con un nicho de mercado digital.

5.- Modelo de producto como servicio. El valor se transforma desde el valor por la propiedad del producto hacia el valor por el servicio asociado al producto. En lugar de trasmitir el producto se da acceso al servicio que dicho producto ofrece a través de sistemas de pago por uso, leasing o alquiler que supongan un ahorro para el cliente y que para nosotros suponga afianzar la vinculación que tenemos con éstos.

3.- Conclusión para la Ciencia Económica

Dos conclusiones: una en relación con la rentabilidad empresarial y otra enfocada a la
consideración del término “valor”.

La consideración de la rentabilidad empresarial enfocada no a precios y volumen de mercado, sino a estructuras de costes y vinculaciones con el mercado exigirá una nueva forma de medir la competitividad empresarial.

Por otra parte, en Economía Circular hablamos de establecer estrategias disruptivas que nos permitan mantener la rentabilidad preservando a su vez el planeta, generando “valor” a través del establecimiento de los nuevos modelos circulares. En este sentido, si revisamos los manuales de economía de finales del siglo XX, en sus primeras páginas, cuando se habla del término “valor” siempre destacaban la diferencia entre el “valor de uso” y el “valor de cambio”  de cualquier producto como elementos que racionaliza la diferencia entre el alto precio que se paga por el cambio de un diamante en el mercado, producto escaso a la vez que de innecesario uso (si no es como valor reserva u ostentación) y por el bajo precio que se paga por un recurso tan necesariamente usado como es el agua, de carácter abundante y disponible. Con ello se diferenciaba entre la valoración de los bienes en tanto que para consumo y utilización respecto de su valoración para el intercambio, piezas claves para la comprensión del mercado. En la economía lineal cobran mayor valor el producto que mayor “valor de cambio” posee y en el modelo circular debiera tomar mayor valor el producto, o materiales, que mayor “valor de uso” tenga, siendo el valor de uso la aptitud que posee un objeto para satisfacer una necesidad. Un “valor de uso” que es determinado por las
características propias del objeto y por el uso específico y concreto que se da al mismo según sus características. Por tanto, este “valor de uso” debiera tomar mayor relevancia en los análisis del nuevo modelo circular frente al magnificado en el sistema capitalista “valor de cambio” que si conseguimos combatir “la escasez” de materias y productos con el nuevo modelo circular debiera mantenerse de forma más inalterable. La cuestión queda planteada.