(Re) Evoluciones analíticas: De la inteligencia social de los virus a la vacunación socio-política a través de Bernard-Henry Lévy

Por Emilio Muñoz, Socio promotor de la AEAC

Este texto tiene un cierto carácter conmemorativo: estamos en el primer aniversario de la AEAC, momentos que coinciden con la publicación de un Manifiesto/Acuerdo dirigido a la comunidad intelectual. Este documento tiene la intención de configurar un Pacto que movilice y aglutine a dicha comunidad con el fin de transformar de forma radical/revolucionaria a nuestra sociedad ante la apatía interesada de las élites frente al cambio climático y otros problemas socio-económicos.

Dentro de un més hará un año que se presentó la AEAC en  el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) con el modesto apoyo de la Unidad de Investigación en Cultura Científica (UICC) de dicho centro. Precisamente este análisis surge de la interacción entre ambas instituciones: AEAC y CIEMAT. La responsable de la UICC y científica titular, la Dra. Ana Muñoz van den Eynde, ha atraído mi atención hacia una noticia sobre un trabajo científico recogido en Madrid I+D. Esta noticia ofrece la divulgación a partir del CSIC como fuente con un llamativo titular  “Los virus interactúan socialmente entre ellos para evadir el sistema inmunitario”. El trabajo ha sido publicado en Nature Microbiology y llevado a cabo por un equipo del Instituto de Biología Integrativa y de Sistemas, centro mixto del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC) y la Universidad de Valencia. Cuatro son los autores de este fascinante trabajo [1]: dos mujeres, Pilar Domingo-Calap y María Durán-Moreno y dos hombres, Ernesto Sagredo-Otero y Rafael Sanjuán, relacionados en lista cremallera. La conclusión más importante para quienes estamos interesados en la comprensión de la evolución y de sus dimensiones biológicas con impacto social y político es que: “… la investigación muestra además que los principios ecológicos y sociales que se aplican a otros organismos más complejos también se pueden aplicar a los virus”. Es una prueba más  y de primer orden del papel que juega la cooperación en la evolución y por tanto en la selección natural, desmintiendo de nuevo falsas interpretaciones del darwinismo social [2]. Idéntica colaboradora del CIEMAT me ha ofrecido generosamente la reflexión acerca de los virus “tontos” o “suicidas” como los del ébola, que aniquilan a sus huéspedes y su potencial analogía con los comportamientos de los representantes de la clase empresarial en España, la actual dirección de la CEOE, cuyas reacciones ante el movimiento feminista, la reforma laboral, los impuestos necesarios para políticas sociales, e incluso la transformación ecológica y la agenda 2030, son reminiscentes no solo de un egoísmo claro sino de un error evolutivo. Un político tan poco revolucionario, a fuer de ser social liberal, como Felipe González ya declaró que “el capitalismo (para sobrevivir) debe procurar que no existan pobres “en una conferencia dictada en el seno de las actividades  de la Fundación La Caixa y el Capitulo Español del Club de Roma (CECOR) de la que fui testigo en la década de 2010 en el edificio Agbar de Madrid. ¡Debemos reflexionar sobre la situación  en la que estamos!.

Por otro lado, en una muestra de confluencia (convergencia evolutiva intelectual), otro colaborador del CIEMAT y amigo, Juan Carlos Sanz, me ha hecho llegar en estos días el libro La pureza peligrosa (Espasa Calpe, 1996,1994) del filósofo  Bernard-Henry Lévy. Este libro es un texto catártico y a la vez una sinfonía heroica, “un himno a la desesperación política”. El autor, nacido en Argelia en 1948 en el seno de una familia judío-sefardí, estudió en Francia siendo considerado discípulo de Jacques Derrida y Louis Althusser y es bien conocido por ser crítico con los dogmas de la izquierda radical surgida del Mayo del 68. En el plano social es un personaje mediático y controvertido del que hemos tenido la oportunidad de escuchar y leer en nuestro país; me atrevo a clasificarlo como social liberal. Como Wikipedia subraya es “millonario por herencia familiar y por sus inversiones financieras, área en la que estuvo comprometido por una cuestión fiscal” y asimismo ha sido corresponsal de guerra y conflictos geoestratégicos: Bangladesh, Ruanda, Bosnia, Argelia.

El libro es un alegato contra todo, incluido  el mismo Lévy, y fue escrito tan solo cinco años después de la caída del muro de Berlín. Ese evento crucial que dio paso a la caída del comunismo hizo creer en el desarrollo y extensión de la democracia liberal. Bernard-Henry Lévy  fue uno de los fervientes creyentes en estos avatares, y ha estado entre los defensores de la idea de que las democracias liberales iban a beneficiarse de los hombres intactos que habían vivido bajo el comunismo. El autor  muy pronto, ya en la primera parte del libro intitulada “El retorno de la Historia “y al principio del primer capítulo rotulado de modo significativo “ El malestar del poscomunismo “ ,  realiza la siguiente confesión: “ El final del comunismo sería nuestra oportunidad. La forma de recuperar nuestra juventud. Las palabras << libertad>>, << derecho>>, <<democracia>> que en nuestros países habían perdido toda su fuerza…recuperarían…todo su esplendor”.

 En el segundo capítulo  titulado “Demonios y quimeras” que tiene una gran dificultad  de síntesis por la gran riqueza analítica y estilística, habla de un momento similar a la creación de “ese monstruoso precipitado, ese consumado híbrido que recibe el nombre de <<nacional-socialismo>>. … (no es) porque la Europa central de hoy haya reinventado el nacional socialismo, sino porque está produciendo una catálisis… comparable con la que antaño engendró la pesadilla alemana”. Se trata de una criatura extraña, de una quimera… “el mundo ha  madurado: ha dejado de interpretar antiguos dramas para dar a luz una nueva tragedia”. 

Es importante recalcar el capítulo 3 “Los defensores del final de la  Historia” que es a nuestro juicio el eje sobre el que pivota la primera parte. Empieza del siguiente modo: “ En esos mismos años algunos cometieron el error de resucitar el debate conocido con el nombre << El final de la Historia>> ( un picotazo a Francis Fukuyama). El capítulo en su mayoría plantea  “objeciones sólidas a este terrorismo del final”. Termina con declaraciones de este tenor: ” Y por último la apuesta. Es verdad que llegamos al terreno de lo…innegable. La teoría del final de la historia no sólo es falsa sino también peligrosa”. En el capítulo 4 “Noche y niebla en Ruanda”, los ejemplos de los genocidios, la distinción entre <<historia caliente>> e <<historia fría>>, el racismo discreto pero eterno, dan soporte al autor para declarar que “quizá nunca haya existido la historia fría”.

La segunda parte del libro, bajo el título “La voluntad de la pureza”, constituye un alegato que permite en el cuarto capítulo mostrar la urgencia de una “internacional integrista” y las relaciones  a través de la voluntad de la pureza, es decir el integrismo, que se dan entre comunismo, nazismo, y las revoluciones desde Pol Pot a Saint Just, pasando por Savonarola y algunos otros. Lo que conduce al filósofo a terminar dictando los diez mandamientos del integrismo.

Considero a la tercera parte del libro “Malestar en la civilización democrática“, factor determinante de la sinfonía para proponer la hipótesis metafórica de que el libro de Lévy sea un antígeno que estimule el sistema inmunitario sociopolítico que genere valores como la responsabilidad, la convicción justa, el compromiso social. Podríamos hablar de “vacunación política”. No es fácil resumir cuarenta y cinco intensas y profundas páginas que se destilan en cinco capítulos con títulos tan incitantes que cada uno tiene, en nuestra metáfora, la condición de epitopo (determinante antigénico): “Nuestro malestar y el suyo”; “Ayuda humanitaria, demasiada ayuda humanitaria”; “Morir por Sarajevo”; “La nueva crisis de la conciencia europea”;” Que es un vínculo social y como se deshace “. Para ofrecer un resumen me arriesgo a acudir al inicio del capítulo 4, página 145, que trascribo parcialmente: “Intentaré ir más allá de este… panorama de apatía, de corrupción y abandono contemporáneos. Trataré… de profundizar en los orígenes de la crisis- en ese desorden profundo… Es necesario suponer este desorden. Cuando el malestar es tan vivo y la descomposición tan patente, es imposible no atribuirlas a conmociones todavía más fuertes y venidas de más lejos”. Termino con esta cita que corresponde al penúltimo párrafo del  capítulo 5 y que también cierra la tercera parte del libro:” Creo que en nuestras sociedades puede ocurrir lo que ocurrió en las del Este… que caigan en un abatimiento brutal, sin un auténtico motivo”.

En muchas vacunas se añaden adyuvantes con el fin de aumentar la eficacia  de los antígenos; en este ejercicio metafórico pienso que  las dos últimas partes del libro con los títulos interrogativos que abren vía  a lo que en esos momentos eran todavía un futuro pero que ya están aquí: “¿Qué es el populismo?“ y “¿ Qué se puede hacer?“ cumplen tal condición. Animo a considerar que esos adyuvantes pueden ser antígenos para un posterior ejercicio de vacunación política.

He asumido el riesgo de escribir este artículo en virtud  de que he estimado que podía ser fundamental para reclamar algo asimismo arriesgado: que el libro de Bernard-Henry Lévy debería ser texto de lectura obligatoria  para las élites políticas y de modo particular para quienes sean elegidos en el intenso proceso electoral de la primavera de 2019. Asimismo podría extenderse esta obligación a las élites empresariales y financieras (Bancos, Ibex 35, multinacionales y líderes del mundo de la pequeña y mediana empresa).

No me resisto a concluir sin exponer que necesitamos, al menos: reflexión sobre la relación espacio y tiempo; profundización en los conocimientos biológicos en sentido amplio;  e inmersión en la (s) interéticas (s) [3], lejos del uso espurio de la ética de bayeta (bayética).


[1] https://www.nature.com/articles/s41564-019-0379-8

[2] https://aeac.science/la-importancia-de-aprender-la-teoria-de-charles-darwin/

[3] Sobre este concepto,vease en una búsqueda en Google con la palabra interéticas y el nombre de Emilio Muñoz: https://bit.ly/2CA6ajP

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