¿Tiene otros valores que los macroeconómicos el Fondo Monetario Internacional? La “nerdización “como problema (primera parte).

Por Emilio Muñoz, socio fundador de la AEAC

“ Nerdización es un término que acuño  a partir de nerd ( empollón) ,un sustantivo que con la anglofilia lingüística que nos asola gana cotas mediáticas”

Es difícil que uno olvide aquello que le ha costado elaborar y/o conseguir. Tal es el caso  de los análisis críticos que emprendí al tomar conciencia científica de cómo se gestionaba la crisis global económico-financiera de  2007-2008. Esta gestión ha  dado lugar a condiciones  desoladoras para una parte no pequeña de la ciudadanía en países que han gozado de niveles razonables de un  “estado del bienestar”. En el caso de España  que nos ocupa hay datos preocupantes que aparecen con regularidad agobiante: desigualdad y su crecimiento (OCDE y Bruselas, El País 6 de marzo de 2018); 8.300.000 personas en riesgo de exclusión social, 40% más que hace diez años (Informe Cáritas, 26 de septiembre de 2018); la pobreza se enquista en España pese a la mejora de la economía (Informe sobre el Bienestar Económico y Material de la Fundación La Caixa, El País, 13 de octubre de 2018, página 24).

Fruto de los desasosiegos de la comprobación, que bajo el prisma de la biología en general y  más específicamente de la biología evolutiva en su perspectiva más actual, generaban las políticas de austeridad, siendo fuente de agresiones  a procesos biológicos en sentido amplio, surgió el libro publicado en 2013 [i] recogiendo toda una serie de artículos aparecidos en diversas plataformas de comunicación.

Una nueva y no muy comprensible situación, se está dando en las políticas económicas, en tres niveles: internacional, europeo y español, que bajo la perspectiva del método científico tienen poca sostenibilidad argumentativa. Ejemplo palmario es el caso del borrador de presupuestos para el año 2019 al que se ha llegado en España como fruto de un acuerdo entre dos partidos políticos, el PSOE que gobierna y Unidos-Podemos que apoya críticamente  ese gobierno como socio parlamentario. Ese documento parece que trata de abordar algunos de los problemas que se acaban de enunciar, ejercicio de responsabilidad y compromiso  que se ha procurado formalizar  en  el ámbito de la racionalidad de lo posible,  según los criterios de regulación que dirigen  la política económica de la  zona euro. Las dificultades dentro del propio país están siendo inabordables para un análisis razonado  por mucho que aparezcan sesudos economistas o políticos en la palestra. Ese borrador se ha enviado a Bruselas para el preceptivo análisis el 15 de octubre. Esa misma mañana el reconocido periodista Iñaki Gabilondo expresaba entre irónico y desazonado su incomprensión ante la reacción de la oposición, PP y Ciudadanos. Esa campaña ha merecido también sendos editoriales de El País (martes 26 de agosto, página 26, sección Opinión  y miércoles 26 de septiembre) en los que  se reconocía “la grave anomalía de que el Senado obstaculice que España tenga Presupuestos  en 2019” y  que se atribuyera “un estilo insoportable a que el PP y Ciudadanos bloqueen el funcionamiento de las instituciones “.

Cuando se llega a una situación de este tipo, en atención al método científico,  hay que acudir en mi modesta opinión a la ética porque la ética es parte esencial de la filosofía y la filosofía es una ciencia humana y social a la vez, de nuevo en apreciación personal. Sin embargo no voy a seguir tal abordaje en este texto que procura esencialmente explorar la relación entre ciencia y sociedad. Solo  dejo estas píldoras para la ingestión reposada del lector y su potencial efecto terapéutico.

Tras esta anotación en la que he presentado algunos pensamientos, ideas e intereses, paso al meollo analítico de acuerdo con mis conmovidos diagnósticos previos sobre el carácter pseudocientífico  de las políticas y prácticas económicas aplicadas en la crisis de 2007-2008. Se ha producido como reacción a un artículo y un reportaje publicados en los suplementos de El País Negocios de 7 y 14 de octubre de 2018, respectivamente. Ambos están relacionados con el Fondo Monetario Internacional (FMI). El primero es un artículo de Kenneth Rogoff, ex economista jefe del FMI que bajo el título “Tiempo de debacle” aparece en la página 18. Roggoff es una figura de la corriente neoliberal, aunque moderado, y en su trabajo analiza diez años después de la quiebra de Lehman Brothers, el libro del historiador Adam Tooze, Crashed (Crisis: cómo una década de crisis financiera  ha cambiado el mundo, Critica, 2018), en el que se hace “una crítica despiadada de la respuesta fiscal a la debacle”. Su arrebato contra la austeridad es notorio y tal posición no satisface a Rogoff . El ex empleado del FMI critica los excesos acusatorios de Tooze a la austeridad, puesto que según él no se define con precisión y censura al historiador  por  “basarse en una lectura selectiva de comentarios de tendencia izquierdista”.

Este ataque atañe a todas las denuncias que Tooze hace del caso de Grecia. Frente a las insinuaciones del papel cancerbero de la Troika-FMI, BCE y Comisión Europea, Rogoff sostiene la generosa contribución de la misma con el suministro de fondos suficientes para que Grecia cumpliera sus obligaciones de pago y una suma de dinero adicional que atenuó la magnitud de la austeridad. Tampoco está de acuerdo en que Grecia tuviera que pagar a la rica Alemania. Rogoff atribuye lo sucedido al país heleno al que “los mercados privados le cortaron el acceso a la financiación”, con lo que los fondos aportados por la Troika fueron insuficientes para mantener su gasto insostenible.

[Continuará]

[i] E. Muñoz, La economía reclama (inter) disciplina. La biología al rescate, La hoja del monte, Valdemorillo ( Madrid), 2013

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