La reivindicación de la historia ante el colapso trumpista: el caso de la Microbiología.
Vicente Larraga y Emilio Muñoz, socios fundadores de la AEAC reflexionan en este artículo sobre los cambios que está sufriendo nuestra sociedad en los últimos años, acelerados en esta década, de la que apenas comenzamos su segundo lustro, que nos están llevando a un deterioro de las relaciones humanas con algunos actores (Trump) cuyas actuaciones están poniendo en riesgo conceptos básicos que afectan a nuestro bienestar y calidad de vida como son la democracia y el avance científico. Para ello, nos hablan sobre la importancia histórica que han tenido los microorganismos para aspectos que van mas allá de la salud o de las grandes enfermedades que algunos de ellos causaron, sino que además, nos dan ejemplos de acontecimientos históricos que cambiaron, en su momento, la hegemonía geoestratégica de algunos países o su influencia política. La tendencia actual es a despreciarlos, considerar que los estudios sobre microorganismos han sido superados por nuestra capacidad tecnológica para combatirlos, gracias a los antibióticos. Rechazando en muchos casos la necesidad de prevenir su expansión mediante medidas profilácticas tan efectivas, como cuestionadas, como son las vacunas. Asimismo, nos indican que mas allá de estos conceptos clásicos tenemos que mirar con mayor profundidad hacia los microorganismos, porque lo que conocemos es solo una pequeña parte de todo lo que significan y todo lo que nos puede aportar, seguir respondiendo a las nuevas preguntas que la curiosidad humana se hace cada vez que obtiene una respuesta, seguir investigando, en definitiva, seguir creando conocimiento que redunde en el beneficio de la humanidad.
Victor Ladero
Contexto
Nos enfrentamos a cuatro décadas de despropósitos humanos con el reto utópico de introducir un nuevo ejemplo de reflexión pacificadora.
Del Consenso de posguerra a El Fin de la historia
El consenso sobre el bienestar y la calidad de vida que salió tras la segunda Guerra Mundial empezó a ser amenazado a partir de la década de 1970. El gran ataque llegó con la caída del Muro de Berlín en 1989; el heraldo fue Francis Fukuyama propalando el fin de la historia; el proceso fue la globalización, que coincidió con la euforia del neocapitalismo como estrategia e instrumento económico, esto mirando a las clases medias, apoyándose en el mercado como instrumento y valor para fomentar el consumo. Los resultados han sido deletéreos, un fracaso a escala global, ya que ha aumentado el individualismo, diluyendo cualquier atisbo de solidaridad; se han incrementado las desigualdades, creciendo el número de pobres y la magnitud y diversidad de la pobreza; las clases medias trabajadoras se sienten cada vez más desclasadas. Con el efecto sobre la salud mental de los ciudadanos desnortados.
El primer cuarto de siglo XXI: Las crisis y la evolución hacia un mundo de las paradojas antrópicas
Ha sido un periodo de enorme complejidad con crisis repetidas como la resultante de la crisis financiera de 2007-2008 atribuible a las malas prácticas de las entidades financieras, que se convirtió en la crisis económica de mayor calado tras la Gran Depresión de 1929.
La segunda crisis fue de carácter sanitario con la pandemia inducida por el virus SARS-CoV-2,una situación que requería afrontar importantes retos, lo que ha conducido a estudiar y proponer el concepto de paradojas antrópicas.
Lo que se preveía ha llegado, pero superando los límites de lo esperado. La presión de Trump está trastornando el orden mundial, pero con fuerzas y actitudes inimaginables, sus excentricidades superan la perspectiva de lo más duro, estamos ante un enfermo mental o loco con PODER. Existe mucha sumisión y falta de valores en la línea de la ética de Max Weber: la responsabilidad y la convicción. Y choca con una visión integrada de la evolución y conceptos como el entorno de sociabilidad y la convergencia evolutiva intelectual.
No obstante, hay reacciones dentro de los medios de comunicación. En nuestro país hay dos medios que están respondiendo, uno más radical como elDiario.es, empezando por su director, Nacho Escolar, hasta el corresponsal en Trumplandia (EEUU), Andrés Gil, pasando por Juanlu Sánchez, Esther Palomera … El otro, el Pais, más moderado y más internacional, proponiendo que ya no se puede aplicar la gobernanza de las normas que presidió el consenso de posguerra y sus secuelas, sino que hay que ser más imaginativos y contundentes (Shlomo Ben Ami, Timothy Garton-Ash, Sami Nair, Lluis Basset, Andrea Rizzi, Mariam Martínez-Bascuñan y su evocación de Hanna Arendt ). En el ámbito de la investigación y la consultoría es oportuno mencionar el caso de Futuribles (Eduardo Martínez de la Fe). Anteriormente y correlativamente con el trumpismo, instituciones básicas en la contribución al citado consenso de posguerra, como la democracia y la ciencia se están debilitando, y están en riesgo, hasta el extremo de plantearse si están en busca de identidad sociopolítica.
Microbiología, un ejemplo
La estolidez de la burocracia: una llamada de atención
Según los mantras de la moda científica que aplican los gestores, la microbiología es una ciencia del siglo XIX y ya se encuentra superada por otras áreas de estudio más actuales que atraen el interés de los científicos, como la resolución de los mecanismos de producción de cánceres y por tanto de su resolución, de enfermedades que impactan como las neurodegenerativas o las llamadas enfermedades raras.
Sin duda, la segunda mitad de ese siglo registró un gran avance en el conocimiento de los microorganismos, muchos de ellos patógenos y causantes de grandes epidemias y mortandades en aquella época, que fueron combatidos eficazmente, después de su descubrimiento y estudio. Se originaron muchas vacunas que constituyeron el primer gran combate frente a las epidemias que eran, literalmente, una gran preocupación social e impedían el desarrollo de muchos países. En la actualidad, se tiende a prestar atención al estudio de las resistencias frente a los antibióticos, las moléculas que los combaten eficazmente desde hace casi un siglo. Hay que proclamar, no obstante, que la microbiología sigue ofreciendo hoy un amplio campo de investigación de frontera del conocimiento que nos ayudaría en las nuevas circunstancias en la que nos vemos inmersos en este primer tercio del siglo XXI.
Acudir a la historia
La pandemia de COVID 19 con “solo” dieciséis millones de muertos en todo el mundo, nos recuerda que a pesar de nuestros avances en el cuidado de la salud (obviamente en las sociedades occidentales avanzadas), estamos todavía al albur de las infecciones por bacterias o virus como el de la gripe de 1919 o en las epidemias de los siglos XVIII y XIX. Desde luego, las enfermedades debidas a microorganismos tuvieron una importancia clave en muchos acontecimientos históricos. El Caribe y su historia, puede considerarse paradigmático en este sentido. Al menos dos ataques de conquista, por parte de piratas ingleses sobre Puerto Rico, como los de Francis Drake o el conde de Cumberland, fueron frustrados por el Dengue que se cebó entre sus piratas y el ataque de los ingleses sobre Cartagena de Indias se vio dificultado por enfermedades como la malaria y la gonorrea que afectaron a las tropas del Almirante Vernon, siendo un gran aliado del defensor, D. Blas de Lezo. Por no hablar de la Revolución de los Esclavos en Haití que vencieron, fundamentalmente, porque el cuerpo expedicionario francés fue diezmado por la Fiebre Amarilla. La guerra Hispano-norteamericana de 1895-98 acabó con unos 44.000 muertos españoles, de los que casi el 56%, lo fue por enfermedades infecciosas: malaria, disentería, fiebre amarilla, fundamentalmente. Siendo esta última responsable del 35% de los fallecimientos. Solo el 5% de los muertos en la guerra lo fue por acción de los soldados norteamericanos, tan glosados en sus películas de Hollywood.
Regreso al presente y puente para el futuro
En estos momentos, las circunstancias son diferentes, pero no se puede bajar la guardia. Los patógenos siguen ahí y si se dan las circunstancias favorables, volverán a aparecer en forma epidémica. Debemos pues, estar muy atentos a la reintroducción, en nuestras sociedades, de enfermedades, consideradas del tercer mundo y que se consideraban erradicadas, desde mediados del siglo XX, en los países occidentales. Las enfermedades parasitarias, por ejemplo, como la esquistosomiasis, las tripanosomiasis o algunas viriasis: como, el Zika, el Dengue o la Fiebre Amarilla, vuelven, aupadas por el incremento de las temperaturas que traen a los vectores hacia zonas tradicionalmente más frías o por la movilidad de las personas, bien por motivos de ocio o de migración.
Debemos considerar que los humanos vivimos en un mundo de microorganismos y que tenemos una interacción constante con ellos, de forma que han influido notablemente en nuestra evolución como especie. Nosotros convivimos con poblaciones de virus bacterias y protozoos que nos afectan diariamente. Pocos saben que en la cara anterior de nuestros incisivos “habitan” 10 10millones de virus o que 200 gramos de nuestro peso se deben al microbiota intestinal. Afortunadamente, los estudios sobre este microbioma están tomando impulso, pero desconocemos, en gran parte, la influencia que estos microorganismos tienen sobre nuestra fisiología y patologías. No podemos pensar que tamaña cantidad de microorganismos, con un metabolismo que toma y excreta una gran cantidad de moléculas diferentes que pueden ser absorbidas por nuestro cuerpo, no tienen ningún efecto sobre el mismo.
El sistema inmune se ha desarrollado para protegernos, entre otras cosas, de aquellas bacterias, virus, protozoos, etc… que son dañinos para nosotros. La especialización y especificidad en las respuestas del mismo, nos hacen pensar en una interacción muy compleja entre nuestras células y los microorganismos, sean patógenos o no. Lógicamente, el interés de la ciencia se ha dirigido en primer lugar a aquellos que pueden causarnos alguna dificultad, pero existen gran cantidad de situaciones en las que las bacterias favorecen nuestro metabolismo. El estudio de este tipo de situaciones que, seguro que son muchas más que las que conocemos, nos harán conocer y controlar, en la medida de lo posible, situaciones que ahora nos producen curiosidad por su poca presencia, pero de gran interés (p.ej, infecciones de bacterias que habitualmente viven con nosotros sin afectarnos) ¿Qué cambios sufren para pasar la frontera entre saprófito y patógeno?. Así, deberíamos utilizar más tiempo en estudiar aquellos microorganismos que solo de vez en cuando producen infecciones. Al igual que enfermedades cada vez más frecuentes y cuya patogenia despachamos con palabras que encubren un cierto desconocimiento de su mecanismo de actuación como activación, inflamación etc.., desconocemos en su mayor parte, las relaciones entre las bacterias y entre estas y los virus. No digamos nada de los parásitos unicelulares. El conocimiento de sus relaciones (su ecología) nos daría respuesta a situaciones cuya base científica desconocemos.
Coda
Por todo ello creemos que el estudio científico de los microbios, por utilizar una palabra clásica, pero ilustrativa (la microbiología) no es algo decimonónico o del primer tercio del siglo XX, sino un área del mayor interés en un mundo que está cambiando en sus relaciones geoestratégicas y en la potencial influencia de la ciencia con su reflejo en la relación entre naturaleza, cultura y ética, conceptos científicos nuevos para mantener el ambiente en el planeta y que puede darnos mucho conocimiento para mejorar la salud, en suma la calidad de vida.
Vicente Larraga es Profesor de Investigación ad honorem del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y miembro de su Consejo Consultivo.
Emilio Muñoz es Profesor de Investigación ad honorem del Grupo Investigación Ciencia, Vida y Sociedad del Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía (IFS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y miembro de su Consejo Consultivo.



