Diario de un Consejero de Ciencia.
Semana 88.

Buenas noches,

La última semana de marzo suele concentrar las reuniones de los patronatos de fundaciones, donde se formulan las cuentas de 2020, se aprueba el plan de actividades del 2020, se presenta el de 2021 y unas cuantas cosas más, así que tras revisar la documentación de dichas  reuniones suele quedar poco hueco para más cosas.

Esta semana se había convocado, además, el pleno de la Conferencia General de Política Universitaria, donde se ha decidido reducir el precio de la primera matrícula de los másteres habilitantes y equipararlos  al de la primera matrícula de grado. Las CCAA tenemos dos años para ejecutar dicha medida. En Asturias, nuestra acción de gobierno va dirigida a facilitar el acceso tanto a los grados como a másteres universitarios habilitantes, fundamentales para el ejercicio de ciertas profesiones. Pretendemos seguir una línea en la que revirtiendo el incremento en los precios públicos, combinado con el incremento de becas para el estudio, nadie se quede sin poder acceder a estudios universitarios por motivos económicos. Precisamente hablando de efectos económicos, esta medida supone que el Principado de Asturias tiene que asumir una compensación de unos 200.000 €, que se unen a los algo más de 5 millones de euros con los que ya compensamos a la Universidad por la bajada de precios de primera matrícula de grado. Los másteres universitarios habilitantes (y vinculados) que oferta la Universidad de Oviedo, y que se verán beneficiados por esta bajada de tasas son:

Abogacía, Formación del Profesorado de Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional, Ingeniería de Caminos, Canales y Puertos, Ingeniería de Minas, Ingeniería de Telecomunicación, Ingeniería Industrial, Náutica y Gestión del Transporte Marítimo, Psicología General Sanitaria y Tecnologías Marinas y Mantenimiento.

El martes nos acercamos a conocer las instalaciones de la empresa Excade, especializada en excavaciones, movimientos de tierra y demoliciones. Una empresa cuya gerencia decidió, hace dos años, que había que diversificarse hacia actividades con un mayor componente innovador. Así, conformaron  un equipo que lidera una división de la compañía encargada de implementar proyectos de modelado y digitalización 3D, captura de realidad, fotogrametría terrestre y aérea, gemelos digitales y sensorización. Tuve la ocasión de comprobar cómo de real es el simulador de retroexcavadora que funciona con realidad virtual, y no se me daba tan mal para no haber subido a una en mi vida. La visita a Excade fue una buena ocasión para recordar las diferentes convocatorias regionales a las que este año van a poder acceder nuestras pymes, todas en concurrencia competitiva, desde proyectos de I+I, incorporación de recursos humanos especializados en gestión de la I+I, doctorados industriales etc.

El martes también estuve (virtualmente) en el Consejo Rector del ISPA, en el que se aprobaron una serie de documentos con los que el pasado viernes se ha enviado la acreditación del ISPA al Instituto de Salud Carlos III. Si todo va bien, a lo largo del año debería llegar la aprobación final, con lo que nuestro instituto de investigación sanitaria va a poder acceder a muchísimas más convocatorias competitivas, además de conseguir esta acreditación que es como un sello de calidad. Ahora toca cruzar los dedos.

El miércoles mantuvimos una videoconferencia con representantes de GENERACIÓN CODE, organizadores de la hora del código y con los que vamos a estudiar vías para poder hacer llegar la formación en programación a toda aquella persona que considere que esta capacidad es importante para su vida y/o su carrera profesional.

Esto en lo que concierne a la actividad de la consejería. Esta semana, he leído un artículo científico muy interesante en el que se asocia el uso de la mascarilla a una menor gravedad en los síntomas asociados a la COVID-19. Esto no es interesante en sí mismo ya que se viene sospechando desde hace meses, pero lo importante es que sus autores postulan el mecanismo a través del cual ejercerían ese papel protector: mantener una alta humedad en nuestras fosas nasales. El estudio lleva por título Hydrating the Respiratory Tract: An Alternative Explanation Why Masks Lower Severity of COVID-19 (Hidratando el tracto respiratorio: una explicación alternativa a por qué las mascarillas disminuyen la severidad de la COVID-19) En él, los científicos Joseph Courtney y Adriaan Bax, ambos del National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases, un instituto de los NIH estadounidenses, trasladan a la COVID-19 como hipótesis una observación realizada previamente para la gripe: la alta humedad disminuye sus síntomas.

Para el diseño experimental, los científicos probaron con voluntarios 4 tipos de mascarillas, desde el equivalente a una FFP2 a la de una de tela de algodón. El ensayo era sencillo: respirar a través de una de las mascarillas durante 10 minutos y medir la humedad en el aire exhalado antes y después. El experimento se realizó a 3 temperaturas diferentes, de 8 a 36ºC. Resultado: todas las mascarillas aumentaron la humedad del aire exhalado, en mayor o menor medida, tras diez minutos de uso, y este efecto fue mayor a temperaturas más bajas.

La capacidad protectora de las mascarillas es, por tanto, doble. Además de poder filtrar partículas y aerosoles -en mayor o menor medida dependiendo del tipo- esa humedad que se produce gracias a las mascarillas y que tan incómoda resulta para la piel y labios de muchas personas, tiene una serie de efectos que podrían estar detrás de una menor severidad en caso de desarrollar COVID-19. De hecho se sabe que unos niveles altos de humedad en del tracto respiratorio estimula su sistema inmunitario, limitando la propagación del coronavirus a través de los siguientes mecanismos:

  • Acelera la eliminación de mucosidad a través de la motilidad de los cilios celulares, algo así como cintas transportadoras, por lo que las partículas que contienen los virus y que quedan embebidas en el moco son también eliminadas. .
  • Incrementa la producción de interferones, unas moléculas que nuestro organismo usa para luchar contra patógenos intracelulares en general, y “viruses” en particular.

Ser constante en el uso de las mascarillas no solo ayuda a frenar los contagios al frenar la producción de aerosoles al exterior: esa humedad que genera en nuestro tracto respiratorio parece disminuir la gravedad de la enfermedad en personas ya contagiadas. Como habrá más artículos sobre este tema, le realizaré un seguimiento.

Y poco más, estas fiestas han servido para recargar fuerzas -que falta hacía- con la vista puesta en el segundo trimestre, donde tendremos que seguir trabajando en seguir sacando adelante nuestro presupuesto y nuestras iniciativas legislativas.

Hasta la semana que viene

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