Diario de un Consejero de Ciencia.
Semana 94.

Buenas noches, 

La vacunación avanza, implacable, cerrándole la expansión al coronavirus, y evitando muchísimas muertes y muchísimos ingresos en la UCI. Hoy de nuevo no ha habido ni fallecimientos ni ingresos en UCI en Asturias. Muy buenas noticias. 

Semana de muchas novedades, pero si tengo que quedarme con una, elijo la visita que el Secretario de Estado de Telecomunicaciones nos hizo el jueves. Día en que junto con la Universidad presentamos el laboratorio abierto 5G que hemos impulsado en la Escuela Politécnica de Gijón, bajo la dirección del profesor Rafael Ayestarán, y con el que queremos convertir a Asturias en un referente en la investigación, desarrollo y aplicación de las tecnologías que vienen asociadas a las nueva red 5G. Pero no nos vamos a quedar aquí, vamos a ir un paso más allá, en nuestros planes está que toda la milla del conocimiento sea un entorno 5G donde poder probar todas estas tecnologías antes de llevarlas a mercado, y donde formar a los profesionales del futuro. Este plan, en el que llevamos trabajando desde hace un año y que visualizamos por primera vez en pleno estado de alarma, ve la luz por fin ahora, de ahí la importancia de planear bien las cosas. Hoy en día, un año después, es una realidad. La noticia de hoy es el trabajo acumulado de todo un año.

Igual de realidad que el avance hacia la Asturias hiperconectada. A principios de septiembre se cumplirán dos años de la incorporación de Cris e Iván Aitor al equipo de consejería. En esas primeras reuniones decidimos darle un impulso a las telecomunicaciones. A pesar de no ser considerado como un servicio básico, vislumbramos que parte del futuro de Asturias pasaría por ofrecer una buena conexión a internet mediante diferentes tecnologías. Después llegó el nuevo coronavirus y vino a acelerar todo esto. Aunque la más visible de las tecnologías sea la fibra óptica, la 5G va a irrumpir con fuerza; sea cual sea la tecnología, lo importante es tener una buena conexión, y en ello estamos. Para comprender mejor la situación asturiana y la casuística del despliegue de la banda ancha, les recomiendo el siguiente reportaje, emitido ayer por la RTPA en su programa Asturias Semanal, y que analiza la conectividad a Internet que tenemos en el Principado y donde participa el DG Innovación, Iván Aitor: https://www.rtpa.es/video:asturias%20semanal_551621122095.html 

En el diario de hoy me gustaría exponer, de un modo práctico, cómo planificamos las acciones, los programas y las iniciativas en la Consejería de Ciencia. El planteamiento global es usar datos que nosotros mismos elaboramos a partir de las fuentes y con el que generamos diferentes escenarios. Escogido el escenario (con tres variaciones: optimista, pesimista e intermedio), se diseña una estrategia (en nuestro caso 2: la estrategia de especialización inteligente y la de transformación digital), se ve con que herramientas se cuenta y sobre ellas se planifican los programas y el presupuesto, que es el arma ejecutiva por excelencia. A partir de ahí “sólo” queda ejecutar el mayor porcentaje de presupuesto, analizar los resultados, y estar muy atento a las posibles oportunidades que surjan por el camino, como es el caso del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia o el de Transición Justa.

Pero, ¿por dónde se empieza?

Al igual que en ciencia, todo comienza con una pregunta, y para que se me entienda mejor, voy a poner un ejemplo muy simple. Pueden probar ustedes mismos, solo necesitan una hoja de cálculo y consultar la web del INE. Imagínense que les dan un cargo de responsabilidad en el gobierno de España y que su misión es elevar la inversión en I+D+i al 2% del PIB. Vamos a obviar efectos destructivos y deletéreos de anteriores políticas que obligan a rehacer, deshacer y reformar, y que tienen que empezar por algún lugar. La opción más simple es conocer el PIB de España y las contribuciones de las CCAA a ese PIB. Si tomamos como referencia el PIB a precios de mercado (PIBpm), y expresamos los datos como miles de euros, obtenemos la siguiente tabla de contribuciones porcentuales:

El siguiente paso es clasificar a las diferentes CCAA. En azul oscuro he puesto las 3 CCAA con mayor contribución al PIB nacional, y en azul clarito las 3 siguientes. Si sumamos las contribuciones de esas 6 CCAA nos encontramos con que Andalucía, Castilla y León, Cataluña, Valencia, Madrid y País Vasco contribuyen con el 71,7% al PIB nacional, mientras que las 11 CCAA restantes, las 2 ciudades autónomas  y la actividad extra-regional completan el 28,3% restante. El siguiente paso es calcular el esfuerzo inversor en I+D+i con respecto al PIBpm, para lo cual se obtiene el gasto interno de la web del INE (o inversión interna, como quieran llamarlo) en I+D+i y se expresa en forma de % [(Gastos I+D/PIBpm)*100]:

Vemos que no necesariamente la contribución al PIB se corresponde con el esfuerzo inversor en I+D. Así, Navarra es la segunda comunidad autónoma que más invierte en I+D, mientras que una de las principales contribuyentes al PIB nacional, Andalucía, está por debajo del 1% de inversión. Fíjense en un detalle adicional, estamos viendo una foto de 2019, es decir esto es lo que ocurría hace 2 años, y por el medio ha llegado una pandemia. En este sentido siempre pienso que este tipo de análisis es como la medicina forense, una vez que el cadáver está sobre la mesa, explica de forma precisa las causas de su fallecimiento. Pero, ¿se podría haber evitado su fallecimiento? Llevado al plano económico, ¿algún gurú económico anticipó la crisis del 2008? ¿No verdad? Pero eso sí, hemos tenido cientos de explicaciones a la misma, a toro pasado. Algo así está pasando ahora mismo ante nuestros ojos, estamos asistiendo a un baile de predicciones sobre el repunte de la economía española. Predecir el futuro es complicado, repasen la hemeroteca desde marzo del año pasado, verán la cantidad de veces que han bailado los criterios económicos acerca de la evolución de la crisis económica que se avecina. ¿Y alguien puede decirme que es lo que va a pasar?

Entonces aquí la gran cuestión es ¿cómo usar estos datos de 2019 para poder trabajar en una estrategia que nos haga llegar a unos niveles de inversión del 2,2% del PIB que es lo que está desplegando, de media, la UE de 27? La respuesta es imaginando itinerarios futuribles y diseñando el camino estratégico hacia ellos, con sus inversiones y sus reformas. A partir de ahora voy a hacer una gran simplificación, que no deja de ser un punto de partida. Vamos a fijarnos en las 6 CCAA resaltadas en azul: desde un punto de vista contable pueden ser consideradas como los principales centros de gasto sobre los que actuar ya que son las que:

  • más rápidamente pueden balancear más presupuesto hacia incrementar sus inversiones en I+D+i en sus tres tramos principales: sector público, educación superior y sector privado.
  • el efecto de estos supuestos incrementos serán más visibles sobre la estadística nacional al ser las mayores contribuyentes.

Pero por otro lado, la lógica de la política de cohesión nos indica que no hay que dejar a ninguna CCAA atrás, así que combinando estas dos aproximaciones voy a construir dos escenarios con una variación. El primer escenario, que en un alarde de imaginación he querido denominar Escenario 1, implica que las 3 CCAA que más invierten en I+D aumenten su inversión 1,8 veces más, mientras que las 3 siguientes en la lista la incrementen 1,5 veces más, obteniendo la siguiente tabla: 

Como ven, sería un escenario insuficiente para llegar a ese 2,2%, pero España subiría hasta el 2,01% que era la cifra que se pedía para el 2020. La primera lección que sacamos de este simple ejercicio es que si España quiere subir del 2% de inversión en I+D+i con respecto al PIB, sus principales motores regionales tienen que acercarse al 3%. La realidad es que en 2019, que son los datos que manejamos hoy, ninguna llega al 2%. Aquí vamos a introducir una variación del Escenario 1, que llamaré «Variación del Escenario 1″en el que además, las 11 CCAA que suman el 28% del PIB incrementan 1,3 veces su gasto en I+D. Aunque la contribución a nivel nacional apenas sube 5 centésimas, resulta razonable desde el punto de vista de una política de cohesión que evite que nadie se quede atrás, además de potenciar sinergias, por ejemplo si esas cinco centésimas van de la mano de una política territorial coherente de creación y extensión de nuevas Infraestructuras Científico Tecnológicas Singulares. Por poner un ejemplo de política de cohesión, como este hay decenas más:

Uno puede entretenerse haciendo todos los escenarios que quiera, pero vamos a ir al grano, al Escenario 2. En él, las 3 CCAA que más invierten en I+D doblan su inversión con respecto a la de 2019, las tres siguientes la incrementan 1,8 veces más, mientras que a las 11 restantes suben la inversión 1,3 veces. La tabla de datos que se obtiene es esta:

Resultado, España situaría su nivel de inversión en el 2,3%, con 4 CCAA por encima de este porcentaje -3 de ellas por encima del 3%-. Esto, que no deja de ser un simple ejercicio de trazo grueso, a mí ni se me pasa que Asturias contribuya con su teórico 1,07% regional del Escenario 2. Pero, mirándolo de una forma global, este simple ejercicio nos indica que incrementar la inversión en I+D+i no es sólo una cuestión de país, es una cuestión conjunta de un país y de 17 CCAA, por lo que es muy importante que la política científica sepa encontrar ese balance entre las acciones a nivel nacional y a nivel autonómico, que sepa combinar políticas de excelencia con políticas de cohesión territorial. El NGEU es una ocasión fantástica que puede servir de impulso para esto, si se planea bien.

Estos no dejan de ser simples escenarios macro; ni se me pasa por la cabeza que Asturias no supere la cifra que propone es. A partir de aquí empezaríamos a desagregar esta cifra y dibujar los diferentes itinerarios: ¿qué parte es necesario incrementar en el sector público? ¿y en la educación superior? ¿y en el sector privado, que es donde existe el mayor diferencial con respecto a Europa? ¿en qué sectores de actividad es fuerte cada CCAA? ¿en dónde tenemos que ayudarlas para aumentar los centros de gasto públicos y privados? ¿qué programas habría que crear para potenciar a aquellas CCAA tractoras y fomentar el arrastre del resto? ¿qué fondos adicionales puedo ir a buscar al marco financiero plurianual de la UE? etc etc.

En el caso de Asturias preguntas de este estilo eran las que nos planteábamos en 2019 y de forma coherente incluimos las reformas precisas en nuestro programa de gobierno. En estos asuntos y en estos y otros cálculos un poco más elaborados estábamos hace dos años, sabiendo además que teníamos que hacer las cosas de otra forma diferente si queríamos darle un impulso a la I+D+i. Por eso ahora podemos empezar a recoger algunos frutos, como la creación de centros de I+D, tener regulada la colaboración público-privada en forma de misiones científicas, la planificación de las convocatorias de I+D por un lado y de i por otro, el arranque de la compra pública innovadora o el avance de la conectividad. Las dos grandes reformas que nos quedan por abordar durante este segundo año completo de legislatura, en forma de leyes, dejarán vía libre para que la I+D+i despegue por fin en Asturias.

Por el medio hubo una cosa que se llama pandemia, no sé si se acuerdan ya, a algunas personas parece que se les ha olvidado.

El futuro, como el País de Nunca Jamás, es un destino que no existe y al que sólo podemos llegar desde el presente usando nuestra imaginación. Pero aunque dejemos volar la imaginación, los pies tienen que estar en la tierra, y la mejor forma es tener datos. Si algo hace diferente al ser humano es su capacidad de abstracción y de poder imaginar diferentes escenarios, diferentes futuros, e idear estrategias para llegar a él, y algo así es lo que hacemos en la Consejería de Ciencia.

¡Hasta la semana que viene!

 

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