Diario de un Consejero de Ciencia.
Semana 97.

Buenas noches, 

Esta semana, el diario se compone de un rápido repaso a lo acontecido en Consejería, y una breve reseña a dos trabajos científicos que esta semana han dado que hablar y que me he leído. Pero antes de nada, recordar que mañana, entre las 50 actividades que componen la Semana Verde en la que participa la Universidad de Oviedo (https://www.uniovi.es/-/green-week), se propone ponerse una prenda verde por nuestro planeta (#GreenWeekG9).

Pasando a los temas de consejería, el lunes acompañé al presidente del Gobierno del Principado de Asturias en su visita a las instalaciones que la empresa PMG Asturias Powder Metal tiene en Mieres ,y que fue una de las 6 empresas que el año pasado crearon un nuevo centro de I+D+i en Asturias. Durante la visita, conocimos además que junto con la creación del centro, también se ha localizado en Mieres el laboratorio central de materiales del grupo. Durante los 25 años que la empresa lleva en Asturias, se ha aumentado la plantilla hasta 220 trabajadores, y seguro que seguirán creciendo de la mano de la innovación que hacen desde Asturias para el resto del mundo. A ver si este año seguimos en racha y se instala algún centro más aprovechando la reedición de la convocatoria.

Esta semana también hemos conocido el Informe anual de Cotec, con sus diferentes actividades y documentos y que puede ser consultado en la siguiente página: https://cotec.es/observacion/anuario-2021/2ba99ebe-1932-6a29-823d-567ea9611084 Las cuestiones relativas a los datos que orbitan en torno a la I+D+i vienen entre las páginas 211 y 279, en un tamaño de fuente muy grande, en 10 minutos da tiempo a mirarlo y sacar las principales conclusiones. Con respecto a la inversión en I+D+i recoge lo que ya habían apuntado los datos del INE y adelantado la Fundación Alternativas. Cuando se comparan los datos de 2019 y los de 2009, Asturias aún dista de alcanzar los niveles de inversión pre-crisis del 2008. En ello estamos, y mientras el nuevo sistema de gobernanza y la mayor inversión en convocatorias da sus frutos, quedémonos con cifras como que la comunidad científica asturiana, es la que mayor éxito tiene en la concesión de sexenios (tramos de investigación de seis años), la forma principal de medir la productividad científica. Poco a poco 🙂

Hace también relación a la encuesta de percepción social realizada por Cotec y Sigma2 y que me lleva a la que ha sido publicada esta semana por la FECYT, que además de reflejar la creciente importancia que tiene la ciencia para la ciudadanía, nos deja tablas tan curiosas como la siguiente, de las que dejo saquen sus propias conclusiones. Aún queda camino por recorrer, pero desde luego el camino que ha escogido la ciencia para divulgarse a sí misma es el adecuado:

Y vamos con una muy buena noticia, ya tenemos en nuestro poder todas las evaluaciones de los expedientes de las ayudas Severo Ochoa, y hemos publicado la propuesta de resolución provisional. Seguimos con nuestro compromiso de resolver una convocatoria al año, y también trabajando para acabar este período de formación tan importante para la investigación, junto con los tramos docentes que conducen a la obtención del título de doctor. A este respecto recordar que aún se está a tiempo de solicitar una estancia breve del Programa Severo Ochoa, para la que destinamos 100.000 euros, ampliables, y con las que pretendemos apoyar la movilidad predoctoral en centros internacionales de prestigio. Toda la info aquí: http://ow.ly/oK9C30rGYiR

Como decía al principio, esta semana han salido dos artículos bastante interesantes. El primero lleva por título “SARS-CoV-2 infection induces long-lived bone marrow plasma cells in humans”, es decir: “La infección por SARS-CoV-2 induce células plasmáticas longevas en la médula ósea humana”. El artículo puede ser consultado aquí: https://www.nature.com/articles/s41586-021-03647-4_reference.pdf En él participaron 77 personas que se recuperaron de la infección por el nuevo coronavirus, y otras 11 que no se habían infectado y que sirvieron de controles. A todas estas personas se les sacó sangre para obtener una fracción que se llama células blancas mononucleares periféricas, mientras que a 19 de ellas se les extrajo también 30 mL de aspirado de médula ósea de la cresta ilíaca. A partir de aquí comienzan toda una serie de experimentos en los que efectivamente se demuestra la formación de esas células longevas de médula ósea en 15 de los 19 pacientes, y en ninguno de los controles (como era de esperar). Los autores reflejan ciertas limitaciones del estudio, como que todos los pacientes pasaron una enfermedad de severidad media (ni suave ni fuerte), y se sabe por ejemplo que los pacientes asintomáticos podrían no generar estas células memoria, ya que pueden vencer al virus con la inmunidad innata. También es una limitación que haya 4 pacientes donde no se hayan detectado estas células, pero sea como sea, este estudio muestra la formación de células de memoria, específicas para el SARS-CoV-2, que se podrán activar rápidamente si se produce una nueva infección en el futuro y neutralizar al virus. A medida que la ciencia avance se irán sabiendo cosas como esta.  

El segundo artículo, también muy interesante, lleva por título “Patterns of genetic differentiation and the footprints of historical migrations in the Iberian Peninsula” o sea “Patrones de diferenciación genética y huellas de las migraciones históricas en la Península Ibérica” y puede ser consultado aquí: https://www.biorxiv.org/content/biorxiv/early/2018/03/12/250191.full.pdf 

Primera diferencia sustancial con el anterior artículo, el primero está publicado en una de las mejores revistas científicas y sometido a evaluación por pares e independiente, mientras que este ha sido depositado en un repositorio y no ha tenido ninguna evaluación. Pero no por ello deja de ser interesante. Vamos a ver, lo que han hecho aquí los autores es analizar los datos de secuencias genéticas de unas 1500 muestras de cáncer colorrectal de las 17 CCAA españolas y las 2 ciudades autónomas. Además, utilizan muestras analizadas de forma similar tanto de ciudadanos portugueses como de otros países de Europa, del norte de África y del África subsahariana. Lo que hacen los autores es hacer una matriz de datos donde para cada genoma, se encuentra su genoma más parecido. A partir de esta matriz se lanza lo que se llama un análisis Monte Carlo basado en cadenas de Markov (MCMC), con el que se busca agrupar los diferentes genomas, a partir de una distribución inicial, por parecido y con una probabilidad estadísticamente significativa (aquí se incluyen una serie de muestras externas o outgroups que permitan al algoritmo crear los grupos o clústeres). Este análisis permite obtener el siguiente mapa:

Los colores identifican clústeres homogeneos, y en él se ve claramente cómo las diferentes poblaciones fueron realizando contribuciones genéticas de norte a sur, correspondiéndose el color rojo y sus gradientes las muestras astures; el resto de colores corresponden principalmente con las poblaciones gallegas (violeta), castellanas ( amarillo), vascas (azules  y verde), aragonesas (añil) y catalanas (naranja). Con toda la precaución del mundo porque es un trabajo que no ha sido revisado por pares, pero es fascinante como los estudios genéticos masivos que se realizan actualmente pueden recapitular la historia de nuestro país.

La semana que viene más

 

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