Democracia y ciencia: vidas paralelas en el espacio interdisciplinar de la historia

Breve recapitulación de las relaciones entre ciencia y democracia, casi un lustro después de haber emprendido, en esta sección, un proyecto hibrido -modesto y ambicioso a la vez- encaminado a analizar la situación sociopolítica del mundo.

Por Jesús Rey Rocha y Emilio Muñoz Ruiz

Abordamos esta breve recapitulación de las relaciones entre ciencia y democracia e incluso de su propio futuro, casi un lustro después de haber emprendido un proyecto hibrido -modesto y ambicioso a la vez- encaminado a analizar la situación sociopolítica en un mundo confundido y enfangado a la par que enfadado. Y lo hacemos en un momento en el que vivimos circunstancias inquietantes de la vida política, en un mundo considerado liberal sometido a tensiones derivadas de la polarización y los extremismos.

El proyecto nacía con pretensión de ser inicialmente conceptual y metodológicamente interdisciplinar, potencialmente transdisciplinar; de combinar el rigor científico y analítico con la comunicación accesible para una ciudadanía responsable; con el fin de generar confianza y respeto hacia el resto de personas, hacia el planeta Tierra y hacia el resto de los seres vivos que lo habitan.

El primer producto: semejanzas entre democracia y ciencia

El 1 de agosto de 2019, aún en la resaca de la crisis económica de las burbujas (2008-2013), publicamos un artículo titulado «En qué se parecen ciencia y democracia», en la plataforma editorial digital de alcance internacional The Conversation. En él presentamos ambas como instituciones que han contribuido al bien común tras un proceso cimentado en los pilares de la cultura grecolatina, que han seguido sendas sinuosas, colindantes en ocasiones, a lo largo de la historia, y que están en peligro en unos momentos críticos de la misma.

En ese texto, ante la pregunta «¿en qué consiste, de verdad, la democracia?», inspirada en un texto periodístico, optamos por definirla a través de su reflejo en el espejo de la ciencia. Recuperamos para ello una imagen de Carl Sagan sobre la similitud de valores entre ciencia y democracia, así como la definición del ethos de la ciencia según Merton, con sus cuatro grandes principios que «conforman el carácter o la identidad» de la ciencia como institución: Comunismo, Universalismo, Desinterés y Escepticismo Organizado, sin discutir su validez.

Entonces, ¿en qué consiste, de verdad, la democracia?

Replicamos aquí la respuesta a esta pregunta desarrollada en el artículo glosado. Argumentábamos en él que «El ejercicio de la política en democracia se basa en el intercambio y la discusión de las ideas, no en el debate». «Democracia es compartir respeto a los propios» y a los otros, a quienes comparten nuestras ideas «y a quien piensa diferente», pero que se somete a los filtros de la propia democracia, incluido por supuesto el de las urnas. Finalmente, «como la ciencia, la democracia requiere [indefectiblemente] de transparencia».

«Como la ciencia, la democracia aspira a ser universal», no puede «situarse al margen de la sociedad, del escrutinio y control públicos, de la participación ciudadana, cuyo culmen son las urnas». «La ciencia y la democracia requieren controversias externas e internas». En palabras de Juan Ignacio Pérez, «la ciencia prospera en entornos que toleran el pluralismo y el disenso», y la democracia ha de propiciar dichos entornos. Para Sagan, «ambas exigen raciocinio suficiente, argumentos coherentes, niveles rigurosos de prueba y honestidad».

Insistimos aquí en que «este modo de pensar y actuar, científico y democrático, es incompatible con el etnocentrismo, es un antídoto contra los etnonacionalismos y los fascismos, contra el supremacismo y los populismos xenófobos. Permite a ambas, democracia y ciencia, enfrentarse a dogmatismos, populismos demagógicos, totalitarismos y dictaduras. También a los bulos [y noticias falsas, a la desinformación y la malinformación] y al pensamiento irreflexivo –y la aplicación de éste al ejercicio democrático del voto–».

Finalmente, señalábamos, «la democracia es un derecho. Un derecho que se deriva de los deberes que toda persona tiene respecto a la comunidad, relacionados con la satisfacción del bienestar general en una sociedad democrática – artículo 29 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos –. Es más, en democracia, la ciudadanía es una obligación; la democracia nos impone la carga de ser ciudadanos».

Contextualización tras los últimos cinco años, envueltos en una atmosfera de temor debido a la covid-19

El marco teórico: una síntesis de la teoría de la evolución

Estos últimos años de reflexión nos han llevado a considerar la evolución y la biología como arbotantes para construir un marco analítico que pudiera ayudar a abordar la complejidad de una situación global inesperada. Los análisis realizados fueron desvelando una vez más que las crisis no afectan puntual y uniformemente, sino que, en términos evolutivos contemporáneos y con una visión integrada de la teoría de la evolución, la afectación depende de lo que hemos llamado «entorno de sociabilidad», modulado a partir de un trinomio NACE [Naturaleza (seres vivos) +ambiente – cultura – ética].

Nuevos conceptos

Pandemia ambiental es un concepto que emerge en el invierno de 2021 cuando se inicia la campaña de vacunación en España, un desafío y un reto para una gobernanza democrática en conexión con las evidencias científicas. La acuñación de este término resulta de una iniciativa de investigación cooperativa y perspectiva interdisciplinar con vocación de ser social y políticamente significativa, que ha sido precursora del grupo de investigación Ciencia, Vida y Sociedad, en el Instituto de Filosofía y Centro de Ciencias Humanas y Sociales (IFS, CCHS)  del Consejo Superior de investigaciones Científicas (CSIC).

La producción escrita ha sido amplia en plataformas de gestión semi-privada ─como Ethic, The Conversation─ o institucional ─como las webs del IFS y el CCHS o de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) ─, con sugerentes ejemplos de republicación.

La propuesta del concepto paradojas antrópicas, en 2022, responde a perspectivas metodológicas y objetivos de difusión semejantes a los mencionados para pandemia ambiental, si bien su espacio de distribución se expande al incorporar el ámbito de las conversaciones para enriquecer la dinámica comunicativa, en el mundo de las ciencias y técnicas, de conceptos tradicionales como seminario o webinario.

Apunte final

Quizás la carcoma que corroe el edificio institucional que representan la ciencia y la democracia y sus diálogos y relaciones sea la DESHUMANIZACIÓN.

Sobre los autores

Jesús Rey y Emilio Muñoz son, respectivamente, investigador científico y profesor emérito vinculado en el Instituto de Filosofía del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Ambos son asimismo integrantes de la Junta Directiva de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC)

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