Diario de un Consejero de Ciencia.
Semana 95.

Buenas noches,

Esta semana hemos subido al Campus del Cristo para reunirnos con la nueva directora del IUOPA, Rosa Sainz, con quien junto a su equipo directivo y el Vicerrector de Investigación, han puesto de relieve el músculo científico y el talento que tiene este instituto universitario. Tuvimos tiempo de visitar uno de los laboratorios, donde el personal investigador allí presente tuvo tiempo de explicarme cada uno de sus proyectos. Mucho trabajo con mitocondrias que, como expliqué hace unas semanas, son las descendientes de unas alfa-proteobacterias que un día se sintieron cómodas dentro de otras células, dando lugar con el paso de los años (millones) a las células eucariotas que todos conocemos.

Seguimos con este período de reflexión, de pararse a pensar un poco. El próximo miércoles marca el ecuador de la legislatura, una legislatura que está a su vez marcada por la pandemia. Esto me recuerda que el Consejo de Gobierno no tomó posesión de sus cargos hasta el 25 de julio de 2019, casi dos meses después (Aquí está el momento de mi toma de posesión como consejero), así que cumplimos un año y 10 meses en nuestros cargos. Estos dos años es el momento de los balances, internos y externos. Respecto a los primeros, en consejería hemos estado preparando un documento de seguimiento de nuestra acción de gobierno y de nuestra ejecución presupuestaria, con los objetivos  y acciones desplegadas en estos dos primeros años, y los objetivos y acciones futuras a desplegar de aquí hasta mayo de 2023, con sus inversiones y reformas. Resultado: cumplimiento de nuestros objetivos y de nuestro programa electoral al 100%, a pesar de “cosas” que leo por ahí.

Respecto a los balances externos, los verán desfilar estos días por los medios. Por cierto, hoy sale uno en un medio en el que ni uno de los partidos de la oposición menciona la I+D+i como palanca de transformación económica. Me resultó muy llamativo un balance inesperado de nuestra consejería realizado durante la entrega de los Premios Innovasturias, concedidos por cierto a TSK y Táctica Industrial, y en la que Abamobile, García Rama, Simbiosys y Salvamento Marítimo, resultaron finalistas. Durante el acto, como digo, se hizo un nuevo balance externo de lo que han representado este año y 10 meses de Consejería de Ciencia, en voz del presidente de Innovasturias, Luis Buznego.

Luis recordó el Manifiesto por la Innovación que, impulsado por Innovasturias y sus socios, la mayor parte de los principales agentes innovadores asturianos, era presentado un 20 de febrero de 2019 en la Junta General del Principado. Este documento, apoyado por todos los partidos políticos buscaba “el compromiso de todos los partidos políticos para ayudar desde la investigación, la innovación y las nuevas tecnología a encontrar un nuevo modelo de producción para la región”, con lo que la Junta General apoyaba una «apuesta decidida por la investigación y la innovación como motor único para el cambio». Era también una llamada, un toque de atención a que las cosas no se estaban haciendo bien. El documento está disponible en esta dirección:

https://www.jgpa.es/documents/11156/26794/DIPTICO+MANIFIETO+TEXTO.pdf/44360e62-649b-4b57-9598-29c1e2a6beb0

El Manifiesto por la innovación en Asturias, que veo conveniente recuperar hoy, comienza así (en cursiva y entre comillas va el texto literal):

JGPA 20-02-2019

Asturias tiene una urgente, imprescindible e inaplazable necesidad de cambiar su sistema productivo, de reinventarse y de buscar un futuro para las generaciones venideras. El presente manifiesto pretende expresar con firmeza la convicción de que este hecho solo se conseguirá a través de una apuesta decidida por la investigación y la innovación, como un motor único para el cambio.

Después, el manifiesto contiene 4 puntos que el Presidente de Innovasturias fue desplegando y ejemplificando con acciones que este Gobierno y esta consejería han ido desarrollando durante estos dos años.

El punto 2 del manifiesto dice que:

Resulta imprescindible un cambio de gobernanza en la gestión tanto pública como privada de la I+D+i. Si todos realmente consideramos que la I+D+i ha de ser la palanca de cambio de nuestro sistema productivo, hemos de darle la importancia que se merece, con el máximo rango de gestión, por lo que debemos de impulsar un profundo cambio en ella que profesionalice la excelencia, reduzca la burocracia, establezca métodos de evaluación de la eficacia de la inversión realizada, flexibilice la ejecución del gasto y el acceso a la financiación , mejore la dotación e impulse la contratación de excelencia.

La creación de la Consejería de Ciencia trajo consigo ese máximo rango de gestión, la inminente llegada a la junta de un anteproyecto de Ley de Agencia y la Ley de Ciencia vendrán a dotar a Asturias de una serie de herramientas que permitirán aligerar la burocracia, evaluar y ser eficaces en las inversiones (algo que ya hemos empezado con la creación del Observatorio de la Innovación), mejoraremos la ejecución y ejecución de los fondos etc.

El punto 3 del manifiesto, dice que es necesaria la…

Maximización de los recursos públicos y privados, lo que requiere una orientación. El esfuerzo innovador ha de ser concebido buscando la confluencia de la Estrategia de Especialización Inteligente con los programas marco de la Unión Europea. Nuestros esfuerzos, aunque limitados, se deben orientar hacia esta confluencia.

La innovación no es simplemente una palabra que esté de moda. Implica nuevos productos o procesos, bien desde el lado de la oferta o desde la demanda, que lleguen al mercado. Esto último importante, sin ventas o sin un impacto positivo en la cuenta de resultados la innovación lo tiene complicado. En este tránsito es indispensable fomentar la transferencia de conocimiento científico-tecnológico, pero no descuidar la generación del mismo, acciones que impulsamos a través del CEEI y de FICYT. La nueva estrategia de especialización inteligente, cuyo borrador fue diseñado por nuestro sistema científico tecnológico, está orientada a 3 ámbitos de especialización (agroalimentario, energético y circularidad e  industrial) y dos de oportunidad (salud y longevidad por un lado, y biodiversidad/patrimonial por otro) donde buscar esa orientación, pero sin perder de vista la generación de conocimiento científico.

El punto 4 dice que:

El objetivo último del esfuerzo que nos exigimos en este Manifiesto es el de la transformación del sistema productivo actual y la reinvención de los motores económicos de la región. Para ello, hemos de conseguir llevar con éxito al mercado el producto innovador, y eso solo lo conseguiremos alcanzando 4 niveles críticos necesarios: el puramente tecnológico, el que nos capacite para fabricar, el que nos indique que contamos con la estrategia financiera y de gestión adecuada y, finalmente, el que nos asegure una estrategia de comercialización exitosa.

Iniciativas como las misiones científico-tecnológicas, las nuevas convocatorias de I+D+i gestionadas por FICYT e IDEPA, la creación de centros de I+D por parte de nuestras empresas o la compra pública innovadora son acciones que nos permitirán progresar a lo largo de esos 4 niveles críticos y, sobre todo, alcanzar la inversión que se refleja en el punto 1 del Manifiesto:

Resulta necesario realizar un pacto asturiano por la investigación y la innovación, en el que todos los partidos políticos, sindicatos, organizaciones empresariales y educativas, entidades públicas y privadas, nos comprometamos a dar los pasos necesarios para incrementar sustancialmente la inversión en I+D+i de Asturias con el fin de alcanzar o superar la inversión realizada en otras regiones y países más desarrollados en un contexto internacional. Insistir en la idea de que no invierten más en I+D+i las regiones más desarrolladas por serlo, sino que lo son precisamente por haber invertido más y mejor en I+D+i. Convencer a la sociedad de que seremos en el futuro lo que hayamos invertido convenientemente en investigación e innovación en el presente. Debemos de alcanzar el consenso social para conseguir que en un plazo inferior a 10 años, Asturias invierta de forma inteligente y racional al menos el 3% del PIB asturiano en I+D+i.

Es decir, alcanzar el 3% del PIB en 2029, idealmente un 0,75% desde lo público y un 2,25% desde lo privado para parecerse a economías similares a la española. A la hora de hacer este balance de dos años, tengo clarísimo que es un momento ideal para darle un impulso adicional a la I+D+i y a la transformación digital y situarlas como palancas de crecimiento y cambio de modelo productivo. Esta será la forma de llegar a donde dice el manifiesto en su parte final:

Para este fin, resulta necesario un mayor compromiso, tanto de las empresas como de las instituciones académicas por abordar de forma conjunta, concreta y completa el esfuerzo requerido en toda la cadena de valor, desde las actividades de investigación, el desarrollo de nuevos productos y servicios, y la innovación global necesaria para asegurar el éxito en forma de beneficio social y económico. Si el conocimiento generado en las instituciones públicas y privadas (Universidad, OPIs, empresas) no es aprovechado por la sociedad asturiana como consecuencia de un cambio en su modelo productivo y la mejora económica de la región, la inversión habrá sido un fracaso, fracaso que no debemos permitirnos.

Efectivamente, no está Asturias para permitírselo.

¡Hasta la semana que viene!

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