«La conexión entre los Premios Princesa de Asturias y los Premios Nobel» por Borja Sánchez

Tras la reciente concesión al Dr. Svante Pääbo del premio Premio Nobel de Fisiología y Medicina 2022, el Dr Borja Sánchez, socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y actual Consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Principado de Asturias nos glosa los méritos científicos que lo han hecho merecedor de este galardón, así como la relación existente entre los galardonados con los Premios Nobel y los galardonados con los Premios Princesa de Asturias.

 

Por Dr. Borja Sánchez

El jurado del Instituto Karolinska de Estocolmo ha hecho público este primer lunes de octubre, de acuerdo a la tradición, el fallo del Premio Nobel de Medicina o Fisiología. Este año el galardonado ha sido el investigador Svante Pääbo, a quien se le reconoce por sus descubrimientos sobre los genomas de las especies de homínidos extintas y sus implicaciones en el conocimiento de la evolución humana. Previamente, en 2018, el Doctor Pääbo ya había sido galardonado con el Premio Princesa de Asturias de Investigación Científica y Técnica a propuesta de la Universidad de Burgos, una universidad a la que sigue ligado en el plano científico, en concreto a través de los responsables científicos que gestionan los yacimientos de Atapuerca.

Entre sus hitos científicos y tecnológicos cabe destacar la puesta a punto de una metodología que permite extraer, y posteriormente secuenciar, fragmentos de material genético fósil. Este ha sido un incentivo para el desarrollo de técnicas de secuenciación y de análisis bioinformático que son capaces de leer, almacenar, ordenar y poner en valor este recurso biológico de incalculable valor, en tanto en cuanto nos permite entender, por ejemplo, qué nos ha diferenciado evolutivamente de otros homínidos. Como consecuencia de este desarrollo metodológico y de su aplicación, fue capaz de arrojar luz sobre el  material genético de momias egipcias durante los años 80, un trabajo que fue perfeccionando hasta adentrarse en el estudio del genoma neandertal, cuya secuencia fue publicada finalmente el 18 de diciembre de 2013 [1].

A partir de este último trabajo y en colaboración con otros yacimientos como el de la Cueva de El Sidrón, en el concejo asturiano de Piloña, fue capaz de establecer cómo los humanos modernos se cruzaron con los neandertales a partir de la impronta genética que estos dejaron en nuestro genoma. Los seres humanos salieron hace unos 60.000 años de África, pero antes de dispersarse por el resto del mundo combinaron sus genomas con el de los neandertales, probablemente en la zona de Oriente Próximo, y de aquellos cruzamientos conservamos alrededor de un 2% de ADN neandertal. Esto ha dado lugar a toda una serie de proyectos y estudios que han hecho trascender estas investigaciones básicas hacia diferentes ámbitos, como el biomédico. Así, hoy en día se trata de entender cómo variantes genéticas heredadas de los neandertales y de otras especies de homínidos como los denisovanos, pueden afectar al desarrollo o predisposición de diferentes enfermedades como la susceptibilidad a la COVID-19 [2], a procesos fisiológicos como el sueño, o a comportamientos sociales como la tendencia al aislamiento [3]. La investigación de Svante Pääbo ha supuesto un avance cualitativo en el conocimiento científico, ha trascendido hacia numerosos campos y aplicaciones, y eso le hace merecedor de uno de los galardones científicos más prestigiosos.

La noticia de este nuevo Nobel de Medicina me lleva a llamar la atención sobre una aparente correlación, y es que si bien los Premios Princesa de Asturias (hasta 2014 Premios Príncipe de Asturias) se llevan otorgando desde 1981, en los últimos años muchos premios Nobel fueron anteriormente distinguidos por la institución Asturiana. Tomando como referencia la categoría de Investigación Científica y Tecnológica, esto ha ocurrido ocho ocasiones de forma previa, nueve si consideramos el Nobel de Medicina de 2022, como se muestra en la siguiente tabla:

La estadística es abrumadora: entre 2008 y 2018, siete Premios Princesa de Asturias han obtenido el Premio Nobel en Medicina, Física o Química. Curiosamente, en dos ocasiones coincidieron los jurados de ambos premios al otorgar su galardón el mismo año. La primera fue en 2013 con Peter Higgs y François Englert, por la demostración del mecanismo de Higgs y de la existencia del bosón de Higgs, partícula que dicho mecanismo predecía. La segunda fue con Rainer Weiss, Kip Thorne y Barry Barish en 2017, por su observación de las ondas gravitacionales. Ambos premios Nobel fueron concedidos en la categoría de Física. Fue también destacable el caso de Emmanuelle Charpentier y Jennifer Doudna, quienes fueron galardonadas en 2015 y en 2020, Premio Princesa de Asturias y Premio Nobel en Química, respectivamente, por la aplicación de la tecnología CRISPR-Cas9 a la edición genética, puesto que la investigación básica que dio lugar a dicha aplicación fue una contribución del investigador español Francis Mojica [4].

Quedará para el futuro comprobar si las personas premiadas en años sucesivos, como las biólogas Joanne Chory y Sandra Myrna Díaz en 2019 o algunos de los galardonados en 2021 por el desarrollo de vacunas para poder hacer frente a la pandemia causada por la COVID-19, serán también galardonados con un premio Nobel. Más alejadas se antojan las opciones de los premiados en 2020 por sus contribuciones al procesamiento matemático de datos y señales, o las de los actuales premiados por el desarrollo de una de las técnicas clave de la inteligencia artificial, el deep learning, puesto que no existe una categoría de Premio Nobel de Ciencias Matemáticas.

Sabemos que la correlación no implica causalidad, pero es muy aparente que el jurado [5] de los Premios Princesa de Investigación Científica y Técnica cada vez es más preciso a la hora de identificar las investigaciones que serán premiadas con el Nobel, o viceversa, tal vez las propuestas al Nobel tengan cada vez más presente unos premios que trascienden las fronteras del Principado de Asturias. O las dos cosas a la vez. Sea como sea, sirva este artículo para poner de manifiesto la importancia de los Premios Princesa de Asturias en todas sus categorías, no solo en investigación científica y técnica, como plataforma hacia los Premios Nobel [6].

[1] The complete genome sequence of a Neanderthal from the Altai Mountains; https://www.nature.com/articles/nature12886

[2] The major genetic risk factor for severe COVID-19 is inherited from Neanderthals; https://www.nature.com/articles/s41586-020-2818-3

[3] The Contribution of Neanderthals to Phenotypic Variation in Modern Humans; https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5630192/

[4] The Heroes of CRISPR; https://www.cell.com/fulltext/S0092-8674%2815%2901705-5

[5] https://www.premiosprincesa.es/premio-princesa-asturias-investigacion-cientifica-y-tecnica.html

[6] Listado completo de premiados y premiadas https://www.fpa.es/es/cargarAplicacionPremiadoCompleto.do

 

Autor

D. Borja Sánchez  es Consejero de Ciencia, Innovación y Universidad del Principado de Asturias. Investigador científico del Instituto de Productos Lácteos de Asturias del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (IPLA-CSIC). Es socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) siendo además su primer Secretario General.

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