Nuevas visiones sobre el reto de las políticas medioambientales

Nuestro socio y presidente del Consejo Consultivo de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC), Emilio Muñoz, comparte el texto escrito con motivo del acto de presentación del número monográfico de la revista Sistema, titulado ‘El reto de las políticas medioambientales’, publicado en enero de 2024. El autor relata el reto que ha supuesto el proceso de coedición de este volumen colectivo junto con Antonio Serrano. No adelantaré aquí los calificativos que caracterizan este trabajo. Dejaré que cada cual los descubra en el texto que sigue, que comienza, como es costumbre y requisito ineludible para Emilio Muñoz, presentando el contexto que ha rodeado al desafío aceptado de manos de la Fundación Sistema. Una contextualización que transcurre a través de la experiencia vital del autor, su experiencia profesional y las lecturas que le han acompañado tras su salto, desde sus responsabilidades de gestión de la política científica en España, al “cultivo de las ciencias humanas y sociales”.

Jesús Rey Rocha

Por Emilio Muñoz

Se ha publicado recientemente el número monográfico de la revista Sistema titulado El reto de las políticas medioambientales [2], coeditado conjuntamente por quien escribe y por Antonio Serrano. Soy un fanático de la contextualización y quiero ofrecer unas palabras respecto al contexto que ha rodeado este desafío.

Tras cesar en la última responsabilidad que tuve en doce años de gestión de la política científica en España, en 1991 decidí dar el salto hacia el campo de los cultivadores de las ciencias humanas y sociales. Los primeros quince años (1991-2006) se dedicaron a la filosofía, sociología y ética de las ciencias y tecnologías de la vida y a la filosofía de la política científica. Todo ello moldeado por las primeras experiencias europeas de los estudios CTS (Ciencia, tecnología y sociedad).

A partir de 2007, coincidiendo con mi septuagésimo cumpleaños y la jubilación oficial, paradójicamente se diversificaron mis actividades tanto en el plano epistémico como en los espacios donde se realizaban. En el primero, mis análisis y preocupaciones se centraron, bajo el marco de la filosofía de las relaciones entre ciencia y sociedad, en las éticas de la investigación y el desarrollo tecnológico, y sus repercusiones socioeconómicas y políticas.  Institucionalmente, al reconocimiento como emérito en el Instituto de Filosofía (IFS) del CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), se unió la incorporación al CIEMAT (Centro de Investigaciones Medioambientales, Energéticas y Tecnológicas), donde apoyé a la dirección para crear una Unidad de Investigación sobre Cultura Científica (hoy vigente como Unidad de investigación CTS) y a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Minas y Energía de la Universidad Politécnica de Madrid, para promover la formación en ética y valores asociadas al emprendimiento social (a través de la Unidad de emprendimiento social, ética y valores en la ingeniería, UESEVI, asimismo vigente). En esta etapa se puso el énfasis en el seguimiento y prospección de la ciencia y la tecnología responsables, así como en la comparación y contextualización histórica de lo que se llamó, quizás adoleciendo de cierta arrogancia, progreso científico y técnico, para concluir con la elección de una teoría de la evolución moderna y revisada como marco o corpus teórico.

En el curso de esta trayectoria investigadora se produjo un giro importante, cuasi copernicano, como consecuencia de la crisis económica y social, y por tanto política, de 2007-2008, que tuvo resultados bastante decepcionantes, en términos de justicia social, y un efecto de crisis de burbuja. Esta situación horadaba la estrategia de globalización, al resituar en el realismo el magro éxito de esta apuesta neocapitalista, tan ambiciosa en su diseño y propuesta, tan desilusionante en sus logros.

A título personal, representó la pérdida de la inocencia respetuosa que académicamente había acompañado mi tránsito por la política científica española y europea, en cooperación con los economistas evolucionistas, especialistas en el cambio técnico. Camino que me descubrió las quiebras de las prácticas y políticas economicistas. En este camino me ayudaron mucho las lecturas de los libros y artículos especializados de economistas como Joseph Stiglitz, Jeffrey Sachs, Paul Krugman, Amartya Sen, Angus Deaton, de filósofos como John Rawls y Hans Jonas, y de historiadores como Ian Kershaw, junto a las colaboraciones habituales de Antón Costas y J. Bradford DeLong en el suplemento Negocios del diario El País. Una referencia a la pandemia de la covid-19, que tanto sufrimiento ha traído a la ciudadanía, y, en el lado científico-técnico, pasión, conocimientos y esperanzas a los científicos, y beneficios económicos y sanitarios a unas empresas biotecnológicas y farmacéuticas.

A esto se añaden los problemas de una gobernanza democrática que debería ser universal pero que está condicionada por la autofagia de un capitalismo que se ha canibalizado, que “ha muerto asesinado por su propia mano: por el capital” por el “nuevo capital mutante” que “vive en la famosa nube” [3]. Mi hipótesis sobre esta resistencia es que se sostiene en la muralla del poder económico que domina plutocráticamente para ser lampedusianos de pura cepa.

Un recuerdo al Informe Stern, fantástico trabajo que cometió el error de titularse La economía del cambio climático [4]. Ya ni se menciona. Los vaivenes europeos ejemplificados en las recientes actuaciones de la presidenta de la Comisión son preocupantes.

Durante este periodo se ha desarrollado una amplia y diversa actividad de investigación y divulgación interdisciplinares, apoyando y creando proyectos y equipos virtuales, que se ha visto recogida en formato impreso, electrónico y audiovisual. Además, he afrontado retos científicos ante preguntas propias o de otros responsables de políticas europeas o españolas, como las derivadas de mi relación con la Fundación Sistema o la política científica. Ha sido el caso de José Félix Tezanos, con su capacidad de comprometer intelectualmente, quien en 2016 preguntó “si estamos en el siglo de la biología“ y en 2021 me encargó la coordinación de un número de Temas para el Debate sobre Ciencia y crisis pandémica (nº 313-314, enero-febrero de 2021) y me invitó a participar en el proyecto ¿Hacia nuevos horizontes y experiencias sociales? Cambios sociales e institucionales influidos por la pandemia de la covid-19.

El paso siguiente promovió innovaciones, frente al concepto canónico, elitista, de seminarios, priorizando los formatos de conversaciones sobre diversos temas y los diálogos entre ciencia y democracia [5], esencialmente con Jesús Rey, investigador principal del grupo Ciencia, Vida y Sociedad (IFS, CSIC). Los positivos  resultados obtenidos se han visto reflejados en logros epistémicos como la acuñación de conceptos: clonación social [6], entorno de sociabilidad [7], pandemia ambiental [8], paradojas antrópicas [9, 10, 11] y en el número de lectores y seguidores, hasta superar varios centenares de miles.

Con esta mochila acepté con ilusión el reto de coeditar junto con Antonio Serrano un número sobre las cuestiones más comprometidas sobre la crisis ambiental en lo que concierne al bienestar de la vida, en relación con la preocupación por un planeta siempre generoso, pero de recursos limitados para una obsesión consumista que no se atenúa, por más que se abogue por ello desde la ciencia responsable y la acción sociopolítica sustentada en convicciones. Las políticas medioambientales afrontan retos que se centran en el dilema entre crisis ambiental y ecológica y la política capitalista basada en el crecimiento.

Antonio y yo, conocidos de referencia, no habíamos trabajado juntos. La experiencia ha sido fascinante. A fuer de dialogo y búsqueda de convergencia he podido disfrutar de su saber hacer y capacidad organizativa, cualidades a las que se une una profunda cultura institucional en el terreno del medioambiente. Hoy ya es para mí un amigo.

He tratado de prestar a este desafío la colaboración de un grupo de colaboradores resultantes de los procesos de cooperación mencionados, para tratar temas como la salud global, las ciudades, la economía, el decrecimiento, la fábula del hidrógeno o la importancia de lo vegetal, coordinada con mi experiencia expuesta en los párrafos anteriores, para reconocer dos hechos: la enorme complejidad de la crisis ambiental (pandemia ambiental) y la dificultad que tienen la información y el conocimiento sobre cambio climático para influir socialmente.

Por eso asumimos, desde nuestra primera conversación entre los dos editores, plantear el número bajo una perspectiva pluridisciplinar, no solo con aproximaciones interdisciplinares sino con aportaciones transdisciplinares.

Seguro que este número monográfico no es el mejor trabajo posible, pero al menos es un ensayo de hibridación crítica y emocional con la mezcla de reflexión de ciencia y activismo, un esfuerzo para abrir ventanas que ofrezcan oportunidades y que ilusionen para que se pueda trabajar colectivamente. De hecho, el Informe Stern que se ha citado en nota a pie, y que quiero reivindicar, insistía hasta la saciedad en la necesidad de la acción colectiva.

Bibliografía

[1] Federico Mayor Zaragoza. Berlín, 22 de octubre de 2011. Publicado en Ánfora Nova, nº 103-104, pág. 52 (2015).

[2] El reto de las políticas medioambientales. Revista Sistema, nº 269-270. (2024).

[3] Yanis Varoufakis. 2024. Somos humildes siervos de los señores de la nube: bienvenidos al tecnofeudalismo. Other News, 12 de febrero. https://www.other-news.info/noticias/somos-humildes-siervos-de-los-senores-de-la-nube-bienvenidos-al-tecnofeudalismo/

[4]  https://www.miteco.gob.es/content/dam/miteco/es/cambio-climatico/publicaciones/documentos-de-interes/stern_conclusiones_esp_tcm30-178350.pdf

[5] https://aeac.science/articulos/expertos/dialogos-ciencia-democracia/

[6] Emilio Muñoz. 2020. El reto de reflexionar: clonación social. https://ifs.csic.es/es/article/nuevo-episodio-dedicado-reto-reflexionar-clonacion-social-emilio-munoz

[7] Emilio Muñoz. 2020. El reto de reflexionar: Entorno de sociabilidad y evolución. http://cchs.csic.es/es/article/nuevo-episodio-reto-reflexionar-evolucion-entornos-sociabilidad-emilio-munoz-ifs.

[8] Jesús Rey Rocha y Emilio Muñoz Ruiz. 2021. Pandemia ambiental: ¿salto evolutivo o involución?. The Conversation, 15 de febrero. https://theconversation.com/pandemia-ambiental-salto-evolutivo-o-involucion-155240

[9] Jesús Rey Rocha, y Emilio Muñoz Ruiz. 2022. Paradojas antrópicas y la desordenada vida en el planeta. The Conversation, 27 de marzo. https://theconversation.com/paradojas-antropicas-y-la-desordenada-vida-en-el-planeta-179485.

[10] Emilio Muñoz Ruiz y Jesús Rey Rocha. 2022. Una «paradoja antrópica»: la mejora de la vida y la crisis ambiental”. Ethic, 6 de abril. https://ethic.es/2022/04/una-paradoja-antropica-la-contradiccion-entre-la-mejora-de-la-vida-y-la-crisis-ambiental/

[11] Emilio Muñoz Ruiz y Jesús Rey Rocha (coord.). 2022. Paradojas antrópicas. Conversaciones desde un mundo desordenado. Seminario online, ciclo ‘Paradojas antrópicas’. Capítulo Español del Club de Roma. 19 de mayo. https://clubderoma.es/actividad/actividad-cecor-20220519-1830/; https://youtu.be/kNuur0GG5zM

Autor

Emilio Muñoz es Profesor de investigación emérito en el Departamento de Ciencia, Tecnología y Sociedad del Instituto de Filosofía (IFS) del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Es socio promotor de la Asociación Española para el Avance de la Ciencia (AEAC) y Presidente de su Consejo Consultivo.

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