Recuerdo y smartphone. Cambios en la memoria social.

Reflexiones sobre la política de la tecnología y cómo afecta a nuestra memoria familiar construida desde la fotografía de nuestros smartphones.

Por André Sören Romero:

La tecnología no es neutra, en tanto en cuanto nos hace hacer cosas. Es decir, tiene sus propios intereses, una suerte de presencia delegada de otras personas que dejan constancia de sus intereses, pese a no estar corpóreamente presentes en la situación (Domenech y Tirado, 2018). Un ejemplo de esto lo vivimos todos los días con los pasos de cebra, en el que una institución ha establecido unas marcas en el suelo y que implican ceder el paso a los peatones que quieran cruzar la calzada, aunque esa institución no esté corpóreamente presente.

Aún con eso, en los últimos años en el contexto de la Sociedad Red de la que hablaba Castells (2002) hemos adoptado y estabilizado una serie de tecnologías sin pensar en su impacto o los cambios que traerían, más allá de campañas de marketing de los creadores de estas tecnologías y el cómo y cuánto cambiarían nuestras vidas, algo a lo que apuntaba Langdom Winner cuando señalaba que “la adopción de un sistema técnico dado, inevitablemente trae consigo condiciones para las relaciones humanas que tienen un tinte político característico” (1987, pág. 46).

Esta adopción ha traído consigo cambios en dinámicas y procesos sociales. Centrándonos en la fotografía amateur y la construcción de la memoria familiar a través de la fotografía, esta funciona como memoria mediada, en los términos definidos por Van Dijck como “las actividades y objetos que producimos y que dan sentido a los medios tecnológicos, para crear y re-crear un sentido de pasado, presente y futuro de nosotros en relación a otros.” (2007, pág. 21) y, así, tiene un impacto en la manera en la que recordamos por su propia construcción.

Comparativamente, durante los años 60 hasta principios de los años 2000, la memoria familiar se sustentaba en fotografías de grandes acontecimientos, que se materializaban en fotografías que se circunscribían al hogar y, más concretamente, al salón del hogar con las fotos colgadas de la pared y, quizá lo más emblemático, el álbum de fotos familiar que recogía los grandes acontecimientos y que tenía una narrativa propia que contaba lo que quería contar de la familia: todos felices, grandes vacaciones y momentos ritualizados como primeras comuniones o cumpleaños de los más pequeños, que eran el principal objetivo fotográfico, tal como recogió Pierre Bourdieu (2003).

En contraposición a esta memoria mediada de fotografía analógica que construía prácticas sociales junto con los usuarios de la fotografía, la fotografía del smartphone genera una narrativa en la que se rompe esa selección fotográfica que iría al álbum de fotos, al no existir una limitación de número de fotos que puede fabricar como ocurría con las 36 fotografías del carrete, en donde todo acontecimiento es importante y pierden peso los grandes acontecimientos ritualizados en favor de momentos cotidianos. A consecuencia de tener una tecnología que llevamos siempre encima y puede fabricar infinitas fotografías, nos encontramos que esa selección fotográfica es más necesaria que nunca…pero que no se lleva a cabo por llevarla siempre encima y nuestra memoria familiar se mezcla con fotografías de momentos cotidianos, sumados a la recepción de fotografías fabricadas por otros y una ordenación fotográfica que, ya no es que separe lo importante de lo no importante para nosotros, sino que ordena la fotografía de lo más a menos reciente, dejando espacio de recuerdo solo a lo que ha ocurrido en el presente o en un pasado cercano.

Con todos estos cambios que afectan directamente a nuestra vida familiar y diaria, no cabe sino recordar la reflexión de Langdom Winner: “la pregunta importante acerca de la tecnología se convierte en: a medida que ‘hacemos funcionarlas cosas’, ¿qué clase de mundo estamos construyendo?” (1987, pág. 34).

Autor:

André Sören Romero. Doctor en Sociología y Antropología (UCM) e investigador con más de 10 años de experiencia en investigación social, de mercado, de diseño o UX. Línea de investigación centrada en la tecnología, el diseño y las prácticas sociales.

Bibliografía:

Bourdieu, P. (2003). Un arte medio: Ensayo sobre los usos sociales de la fotografía. Barcelona: Gustavo Gili.

Castells, M. (2002). La Era de la Información. Vol. I: La Sociedad Red. México, Distrito Federal: Siglo XXI Editores.

Domenech, M., & Tirado, F. (1998). Sociología Simétrica. Ensayos sobre ciencia, tecnología y sociedad. Barcelona: Gedisa.

Van Dijck, J. (2007). Mediated Memories in the digital age. Standford, California: Stanford University Press.

Winner, L. (1987). La ballena y el reactor: una búsqueda de los límites en la era de la alta tecnología. Barcelona: Gedisa.

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