Diario de un Consejero de Ciencia. Semana 15.

Por Borja Sánchez.

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Esta ha sido una semana agridulce para la ciencia en Asturias como sobradamente sabrán, qué les voy a decir. Como hay que esforzarse por ser optimista es bueno para afrontar el día a día –por ejemplo alarga la vida– déjenme comenzar por las buenas noticias. El pasado jueves recibimos oficialmente a los ganadores de la Olimpiada Científica Juvenil Nacional. Al final la suma del Gobierno del Principado, de EDP y del Colegio Oficial de Veterinarios ha conseguido financiar su participación en la fase internacional, que se celebrará en Qatar. Nos alineamos así con los valores que representan Aylén, María Lucía e Ismael, los 3 estudiantes del IES Aramo ganadores de la fase nacional y que ahora tendrán la oportunidad de representar a Asturias. La ciencia y la educación son la base y garantia de nuestro futuro, y como decía Karl A. Messinger, “lo que le demos a l@s niñ@s, l@s niñ@s darán a la sociedad”. No pudo ser más claro.

Mi agradecimiento también a Media Interactiva, empresa andaluza que va a actuar como mecenas del equipo que quedó en segunda posición, todo un ejemplo de responsabilidad social corporativa. Lamentablemente los terceros clasificados van a quedarse sin poder competir… Me viene a la mente aquel espacio de Eurosport llamado “No comments”. Pues eso, no comments. Quiero además felicitar a QuinteScience, asociación juvenil sin ánimo de lucro que con su labor contribuye a despertar vocaciones científicas. No ha sido fácil para esta asociación hacer frente al lío que supone organizar un evento de estas magnitudes por primera vez, pero la experiencia de este año servirá para que, el año que viene, organicen de nuevo la fase nacional e internacional de esta olimpiada científica sin tantos apuros ;). Y por supuesto será en el Principado de Asturias así que, potenciales sponsors, vayan haciendo cola y preparando sus modestas aportaciones. La Consejería de Ciencia, Innovación y Universidad ya lo va a tener previsto en su propuesta de presupuestos para 2020.

Además, y si los chicos ganan la fase internacional, bueno si quedan entre los tres primeros equipos, arreglaremos todos los permisos y seguros necesarios para que sean Consejeras y Consejeros por un día. Así verán cómo se trabaja en el lado de la política científica, aprenderán qué hace un Gabinete, o un Consejo de Dirección, o una Dirección General, la importancia de la Secretaría General Técnica, o cómo se organiza un sistema de gobernanza de la ciencia. Y tomaremos alguna decisión entre todos claro. Si es semana de Pleno además iremos a la Junta para que vean en directo el debate parlamentario. Es importante que ya desde jóvenes vean la ciencia en su conjunto, en sentido amplio. Lo afronto como un reto personal y como autocrítica: las personas que venimos del laboratorio estamos muy acostumbradas a estar encerradas en nuestra torre de marfil, a ver sólo una porción muy pequeña del gran pastel que es esto de la ciencia. No le damos importancia ni a la gestión de la ciencia ni a quién establece e implementa la política científica, nos hemos dejado hacer durante años mientras estábamos encumbrados en nuestros egos, y así nos ha ido. Autocrítica.

Vamos a la parte triste de la semana. Si tuviese que escoger una de las varias razones que me animaron a estudiar Biología, y a aparcar otras opciones que en su momento me atraían como estudiar Telecomunicaciones en la Universidad de Alcalá de Henares, es lo que me gustan las plantas. Esta es también la causa de que me haya decantado por vivir en una zona rural en Asturias, donde puedo tener frutales, bonsais, una huerta, y donde puedo asegurarme que Álex sepa cuándo y cómo se plantan las patatas, o las cebollas, o qué variedad de lechuga hay que sembrar en cada estación, o cómo manejar las plantas de tomate, o dónde plantar las fresas, o los arbejos (guisantes) etc.

Siendo ya estudiante de Biología, fue todo un shock descubrir en clase de Botánica que la margarita no era una flor, sino un capítulo, es decir un conjunto de flores (amarillas y blancas) que se ordenan espacialmente dando la apariencia de una flor. Esto tiene sus ventajas evolutivas que no voy a discutir aquí, pero quien quiera ampliar información puede hacerlo en este artículo. Esta y otras curiosidades, como que la fresa no es un fruto, o que el tomate sí que es una fruta, eran lo que hacían amenas las clases de Prieto, Catedrático de Botánica que fallecía durante la noche del pasado jueves. Con su pérdida nos deja no sólo un gran profesor, sino uno de los grandes conocedores de la flora cantábrica. Descanse en paz.

La margarita no es una flor; si un día pueden ver una bajo una lupa, fíjense que los botoncitos amarillos y los “pétalos” blancos son flores.

Margarita, Margarita Salas, sí que era una flor, una flor científica. La noticia de su muerte hizo que cancelásemos toda nuestra agenda del viernes para viajar a donde teníamos que estar: en Madrid representando al Gobierno de Asturias y despidiendo a nuestra ilustre científica. Hablamos cinco minutos con su hija Lucía; dentro de su tristeza nos agradeció el esfuerzo que habíamos hecho por estar allí. Aparte de darle el pésame en nombre de toda Asturias, hablamos del legado de Margarita, de cómo sigue (y seguirá, la semana que viene habrá alguna noticia al respecto) vivo. Me alegró poder decirle a Lucía que Margarita no era de las personas que hacía las cosas por ella, no le hacía falta. Si luchaba por la ciencia, por el talento… lo hacía por l@s que veníamos detrás, dando la cara y defendiendo los injustos recortes en cada entrevista. Repito, no le hacía falta. Hace muchos años que llevo escuchando a Margarita defendiendo en vídeos, en entrevistas… la importancia de la investigación. “Investigar va de descubrir cosas”, recordaba en un artículo que yo mismo escribía hace 2 años en El País. Investigar, la ciencia, la educación, sus valores, son nuestra garantía de futuro, bienestar y prosperidad. Hemos heredado un sistema de ciencia que a investigadoras como Margarita les ha costado infinidad de sacrificios construir de la nada. Será mejorable, pero es lo que tenemos. Tendremos poca financiación, pero Margarita deja un sistema de ciencia mucho mejor que el que ella heredó a la vuelta de su postdoc, hace más de 50 años. Nuestra tarea ahora es dejarles una herencia aún mejor a nuestr@s hij@s. Como decía Margarita, los científicos siempre estaremos pidiendo más financiación, pero al menos es nuestra misión converger con estándares europeos. Esta era una de las reivindicaciones de la pasada Marcha por la Ciencia, celebrada en Madrid el 19 de octubre.

Ilustración de Isabel Varela en homenaje a Margarita Salas. La científica, matraz en mano que usa a modo de linterna, guía a cinco científicas y a dos niñas en el ascenso por una escalera muy peculiar: la doble hélice de ADN, cuyo estudio le proporcionó tantos éxitos.

Ese mismo jueves escribí tres artículos, de 3 a 4 de la tarde, uno para cada uno de los principales periódicos de nuestra región, como pequeño homenaje a la figura de Margarita Salas. Me he permitido autoplagiarme en gran medida y traer aquí un pequeño extracto de los tres:

El primero lo titulé “Nuestra gran referencia científica”. En él destacaba que Margarita pasó toda su vida dedicada a conocer cuáles eran los mecanismos de replicación del material genético, toda esa colección de “letras” que cada una de nuestras células, y la de todos los seres vivos, llevan en nuestro interior y que son el código sobre el que se construye lo que somos. Seguía contando la suerte de Margarita al poder conocer a Severo Ochoa quien la orientó en sus inquietudes profesionales hacia la biología. Aludía a sus orígenes: nació en un pequeño pueblecito asturiano llamado Canero, y  contaba que debía su pasión por la ciencia a su padre y a una de las monjas que le daba clase. Tuvo también el mérito de ser una mujer valiente, una mujer que se atrevió a dar el paso de entrar en un mundo de hombres, como era la ciencia de aquellos años, como sigue siendo en gran medida, aunque afortunadamente cada vez menos, en estos años. Aún nos queda mucho camino por recorrer en este aspecto, pero Margarita nos ha ayudado a iniciar este trayecto, un camino hacia una ciencia donde las desigualdades de género sean cosa del pasado.

El segundo artículo lo denominé “Curie, Severo Ochoa y Margarita Salas”. Margarita Salas  murió el 7 de noviembre, día en el que nació otra gran científica: Marie Sklodowska-Curie. Me acordé de la tabla periódica de mujeres científicas que otra investigadora asturiana, Teresa Valdés-Solís, ideó con motivo del día de la mujer y la niña en la ciencia. Ambas figuran cerca, una en el bloque de las bioquímicas, otra en el bloque de las físicas. Al igual que otras personalidades anteriores a ella tenía la firme convicción de que la aplicación siempre llega. La ciencia para ella era ciencia, básica o aplicada. Y ella fue referencia en ello con su investigación, donde pasó de caracterizar la ADN polimerasa del bacteriófago Phi29 a una herramienta biotecnológica de gran uso a día de hoy en los laboratorios de todo el mundo. Todo el conocimiento que atesoró en su larga trayectoria es su gran legado para las futuras generaciones científicas.

Dibujo de Neto en homenaje a Margarita Salas. Sobre una nube en forma de doble hélice, recuerda a Zeus, pero en lugar de llevar rayos en la mano lleva un microscopio, mucho más acorde para esta madre y referente de todas las científicas.

El tercer y último artículo tuvo como título “Pionera y ejemplo para generaciones de científic@s”, porque sí, Margarita también ha sido ejemplo para nosotros, para mí, por su defensa de la ciencia “sin investigación no hay desarrollo”, es decir, sin generar conocimiento difícilmente vendrán aplicaciones. Margarita ha sido inspiración para las personas que nos dedicamos a la ciencia, para todas, para las que hacemos investigación, gestión, divulgación… La ciencia era para Margarita generar conocimiento del mundo que nos rodea, era descubrir los secretos de la naturaleza, y a ello dedicaba todos sus esfuerzos y pasión. Con su labor, con su ejemplo, Margarita comenzó casi sin saberlo a que la ciencia empezase a tomar el protagonismo que le merece, porque la ciencia es nuestra garantía de un futuro más sostenible, más igualitario,  más enriquecedor, y esto es lo que se merece nuestra sociedad.

Como comprenderán noticias como las muertes de Margarita y de Prieto, hacen que otras noticias de esta semana queden en un segundo plano, así que voy a ilustrarlas con imágenes y una breve explicación. Hasta la semana que viene.

En la inauguración de la XIX Semana de la Ciencia y la Tecnología de la Universidad de Oviedo, acompañando a su Rector y a la Directora General de Ordenación, Evaluación y Equidad Educativa
En Cangas del Narcea, con José Víctor, su alcalde. Aunque parezca que tengo cara de “qué me tas contando José Víctor”, estaba conociendo de primera mano las necesidades de conectividad del concejo, y toda la actividad innovadora que desarrolla la empresa JP Industrias Mecánicas. Síganla de cerca.
Con el Presidente del Principado y Greg Ludkovsky, tras su investidura como Doctor Honoris Causa por la Universidad de Oviedo. Greg es Vicepresidente y máximo responsable de I+D de Arcelor Mittal.
Con el equipo ganador de la primera Olimpiada Científica Juvenil Española. De izquierda a derecha la Consejera de Educación, la Directora del IES Aramo, la Directora General de Universidad, el equipazo ganador, David de QuinteScience camuflado entre ellos y la Profe de Biología y tutora.
Segunda reunión para definir las dos grandes misiones para Asturias: caminar hacia una senda de reducción de emisiones por parte de nuestra industria, y fomentar el envejecimiento activo. Sólo nos falta la cifra y el parámetro hacia el que ir, y el intervalo de tiempo. Yo estoy al fooooondo de la foto. Quiero una Asturias aún más verde, con una Industria que haya completado su transición ecológica y energética, más eficiente y sostenible, respetuosa con el medio ambiente. Quiero una Asturias donde podamos añadir vida a los años, donde comamos aún mejor, de forma personalizada, donde disfrutemos de terapias avanzadas y de los avances de la biotecnología. Quiero una Asturias donde haya más oportunidades para toda la gente que formamos y que está en el extranjero, donde se pueda atraer talento. Esa es la Asturias que quiero.
Con Óscar Pérez (a la izquierda en la foto) alcalde de Valdés, concejo del que era originaria Margarita Salas, y con Ángel Gabilondo (aún más a la izquierda), hablando del legado de nuestra ilustre científica.
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